Hace ya dos años que un terremoto sembró el caos en el ya paupérrimo Haití. La dantesca situación en la que quedó la población animó a la comunidad internacional a lanzarse a una carrera de donaciones. Incluso se organizó una conferencia de donantes en marzo de 2010. Pero, dos años después, el dinero no solo no fluye, sino que parte se ha evaporado.
En la segunda conmemoración de la tragedia, Manos Unidas, presente en el país con un total de 3.297.171 euros recaudados específicamente para esta emergencia, mas el dinero aportado por fondos propios, denuncia la lentitud con la que avanza el proceso de reconstrucción del país, marcado por la permanente inestabilidad política, incluso después de las elecciones presidenciales, que ha impedido que el dinero se canalizara correctamente.
Esta semana, el presidente de Haití, Michel Martelly, reconoció que han cometido algunos errores, fruto de su inexperiencia en el poder. Y según un informe de UNICEF, la situación de los haitianos se ha visto comprometida por los problemas en los programas de recuperación. Desde esta institución de Naciones Unidas se han solicitado 24 millones de dólares adicionales para ayuda urgente, aunque se cree que harán falta otros 30 millones para trabajar a largo plazo.
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