Sábado 19/08/2017. Actualizado 01:00h

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Un arzobispo mexicano pide que se actúe cuanto antes con la secta Nueva Jerusalén. Han destrozado una escuela laica por una supuesta orden de la Virgen

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El grupo, surgido en 1973 en contra del Concilio Vaticano II, vive totalmente al margen, no solo de la Iglesia católica, sino del Estado mexicano. El arzobispo de Morelia, monseñor Suárez Inda, exige que se actúe con firmeza y plantea que hace mucho que se debió intervenir.

Siguen, supuestamente, los dictados que la Virgen del Rosario hace a sus dirigentes. Viven en un pueblo vallado, con acceso muy limitado a bienes de primera necesidad, con una estructura social propia y con una religión propia. El pasado mes de julio, se desató la violencia cuando un grupo de fanáticos que atendía, supuestamente, a las órdenes que la Virgen había dado a una de sus videntes, destrozó a mazazos la escuela laica de la zona.

Para monseñor Alberto Suárez, que ha visitado en alguna ocasión el enclave, "son muy cerrados. Es una secta fanática retrógrada, que está fuera de lo que hoy entendemos por religión y por cristianismo". Por eso exige que se imponga "la ley de una manera razonable pero también firme. No van a entender razones".

El obispo considera que "El estado debe actuar de una manera prudente, de una manera firme, de una manera inteligente. Aquí nos obliga el Estado a no dañar a terceros. Esa es la función del Estado, hacer posible la convivencia en base a una ley justa".

El gobernador de Michoacán –la región donde está este enclave- reconoce que funcionan, de facto, como un Estado independiente y aseguró que se estaban tomando cartas en el asunto pero que no se querían poner vidas en peligro.

Respecto a los líderes religiosos de esta secta, divididos entre los seguidores de Martín de Tours, que actualmente gobierna, y los de Santiago Mayor, aseguró que no tienen capacidad ni virtud religiosa, entienden mal las cosas y tienen miedo a que la gente abra los ojos a la realidad y que con ello ya no puedan manipularlos, es muy triste". "El fanatismo en la Nueva Jerusalén es contrario al espíritu católico y producto de la ignorancia", afirmó el arzobispo en declaraciones a los medios.

“Somos
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