Lunes 21/08/2017. Actualizado 01:00h

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La Conferencia Episcopal Europea promueve estos cursos

Lo que aprenden los obispos para comunicar mejor, tanto en las homilías como en los medios

La Fundación Carmen Noriega prepara a los prelados para saber cómo responder a los periodistas, cómo afrontar situaciones de crisis y cómo motivar en las pláticas

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La Fundación española Carmen Noriega, a propuesta de la Conferencia Episcopal Europea, organizó recientemente un curso de comunicación para obispos y delegados europeos, en el que participaron una veintena de prelados de distintos países. José Ignacio Munilla y José María Gil Tamayo, entre los españoles que asistieron.

Un grupo de obispos, sacerdotes y laicos de diferentes países de Europa visita la Universidad Eclesiástica San Dámaso. Un grupo de obispos, sacerdotes y laicos de diferentes países de Europa visita la Universidad Eclesiástica San Dámaso.

Estos cursos instruyen a los obispos a saber responder ante los medios de comunicación y cómo afrontar situaciones de crisis. Para ello, se utilizó el método del caso, en el que se analizaron distintas situaciones reales. Además, simularon una rueda de prensa y una entrevista en televisión. Los participantes fueron grabados en cámara para analizar posteriormente, cómo habían comunicado.

María Lacalle, directora general de la Fundación Carmen Noriega, explicó a Religión Confidencial que esta institución está formada por un grupo de profesionales laicos al servicio de la comunicación eclesial. Entre las ideas principales, señaló: “Hay que hablar en positivo en lugar de estar a la defensiva, no insistir en lo negativo, y siempre con naturalidad, tal y como somos”. También indicó mostrar siempre la belleza del mensaje evangélico.

Sobre las homilías, recordó a los sacerdotes que hay que prepararlas, porque es un signo de respeto a la palabra de Dios y a los oyentes, “con un leguaje asequible, con brevedad y naturalidad”.

En este último curso celebrado en Madrid, participaron obispos de Austria, Suiza, Irlanda, Lituania, Eslovenia, Ucrania y España. José Ignacio Munilla acudió al encuentro como responsable de medios de la Comisión para las Comunicaciones Sociales del la Conferencia Episcopal Europea. También asistió el obispo de Ciudad Real, Antonio Ángel Algora y el secretario general de la CEE, José María Gil Tamayo.

El decálogo para comunicar la fe

“La mayoría de los obispos no son conscientes de lo mucho que necesitan esta formación para comunicar mejor, para desarrollar el arte de persuadir con la verdad de la fe”, señala María Lacalle. El curso se basó en las diez pautas orientativas que el coordinador de Catholic Voice, Jack Valero, estableció para realizar un buen discurso:

Busca la intención positiva detrás de la crítica. En vez de pensar en los argumentos que hay que rebatir, hay que preparar los valores que están detrás de esos argumentos.

Aporta luz pero no quemes. Escucha con atención la opinión del otro, por mucho que se esté en desacuerdo. El objetivo es dejar que entren rayos de luz sobre el tema, respetando el punto de vista del otro pero manteniendo el nuestro.

La gente no se acuerda de lo que has dicho, pero sí de lo que le has hecho sentir. Intelectuales y teólogos: cuidado. La erudición es lo contrario a la comunicación, la cual se sirve de palabras sencillas.

No cuentes, muestra. Anécdotas sobre experiencias personales.

Piensa en triángulos. Pule tus ideas reduciéndolas a los tres argumentos que quieres proponer.

Sé positivo. La Iglesia no es un policía, es más bien como la Madre Teresa que se entrega a la gente olvidada. Hay que conducir la discusión hacia la visión positiva que la Iglesia tiene para la gente.

Sé compasivo. La compasión es la cualidad que debería distinguir a los cristianos. Es entender la furia y el dolor que pueden tener muchas personas.

Ten datos preparados para evitar actual como un robot. Si se usa estadísticas, no hay que complicarse y asegurarse de que las cifras sean claras.

No se trata de ti. Rezar antes de entrar en un plató o de empezar un debate es vital: no solo para apagar los nervios y aparcar el ego, sino también para recordar para qué y para quien se va a hablar.

Vas a dar testimonio, no a ganar. Bastante gente que desea convertirse, suele alegar haber oído o visto a alguien decir algo que les causó impresión.

“Somos
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