Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Tauran agradece al gran imán de Egipto su condena de los actos de violencia en los que murieron seis cristianos

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La Santa Sede hizo pública este martes la declaración tras el encuentro de alto nivel católico-musulmán celebrado a finales de febrero en Egipto, que incluye el rechazo a la discriminación religiosa y a "cualquier acto que cree tensiones, divisiones y conflictos entre religiones". El representante católico, el cardenal Jean-Louis Tauran, agradeció al gran imán de Egipto su condena de los actos de violencia en los que murieron seis cristianos en Navidad.

El Comité católico - musulmán se reunió los días 23 y 24 de febrero para hablar sobre "El fenómeno de la violencia confesional: comprender el fenómeno y sus causas y proponer soluciones, con referencia particular al papel de las religiones en este sentido".

La declaración, firmada por el jeque Muhammad Abd al-Aziz Wasil, de Al-Azhar y el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, incluye las siguientes propuestas:

--"Prestar mayor atención al hecho de que la manipulación de la religión con fines políticos o de otra naturaleza puede ser fuente de violencia; evitar la discriminación basada en la identidad religiosa; abrir el corazón a la reconciliación y al perdón recíprocos, condiciones necesarias para una convivencia pacífica y fecunda".

--"Reconocer las semejanzas y respetar las diferencias como requisito de una cultura de diálogo, asentada en valores comunes; afirmar que ambas partes se comprometen de nuevo en el reconocimiento y en el respeto de la dignidad de todo ser humano, sin distinción de pertenencia étnica o religiosa; oponerse a la discriminación religiosa en todos los campos (leyes justas deberían garantizar una igualdad fundamental); promover ideales de justicia, solidaridad y cooperación para garantizar una vida pacífica y próspera para todos".

--Los participantes se comprometen a "oponerse con determinación a cualquier acto que tienda a crear tensiones, divisiones y conflictos en las sociedades; promover una cultura del respeto y del diálogo recíprocos a través de la educación en la familia, en la escuela, en las iglesias y en las mezquitas, difundiendo un espíritu de fraternidad entre todas las personas y la comunidad; oponerse a los ataques contra las religiones por parte de los medios de comunicación social, en particular, en los canales de satélite, teniendo en cuenta el efecto peligroso que estas transmisiones pueden tener en la cohesión social y en la paz entre las comunidades religiosas".

--Conseguir "asegurar que la predicación de los responsables religiosos, así como la enseñanza escolar y los libros de texto no expresen declaraciones o hagan referencia a eventos históricos que, directa o indirectamente, puedan suscitar una actitud violenta entre los seguidores de las diferentes religiones".