Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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La agenda del Papa en el Reino Unido: encuentro con la reina Isabel II, discurso en el Parlamento, y visita al líder anglicano

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El Palacio de Buckingham anunció este martes, de manera oficial, la visita del Papa al Reino Unido del 16 al 19 de septiembre. El comunicado confirma que será recibido por la reina Isabel II en el Palacio de Holyroodhouse (Edimburgo), pronunciará un discurso en el Parlamento, visitará al arzobispo de Canterbury, líder anglicano y beatificará al cardenal Newman en Coventry.

En los últimos años, la Iglesia católica ha recuperado gran parte del protagonismo perdido desde la ruptura con Roma del Rey Enrique VIII en 1534, y la creación de la Iglesia de Inglaterra.

El primer paso de acercamiento de relaciones Roma con el Reino Unido se produjo en 1982, año en el que Juan Pablo II realizó el primer viaje de un Pontífice al país desde la Reforma. En aquel viaje el Papa visitó Canterbury, Edimburgo, Glasgow y Cardiff, y celebró misa en el estadio de Wembley.

Otro reciente gesto histórico fue el nombramiento del católico Francis Campbell como embajador del Reino Unido ante la Santa Sede. A él se le atribuye gran parte de la aceptación por parte del Papa de visitar el país en 2010. A su buena gestión se suman las invitaciones realizadas por el ex primer ministro Tony Blair, en 2006 y 2007, y la realizada en febrero de este año por el actual primer ministro, Gordon Brown.

En marzo de este año, los católicos volvieron a ser noticia tras la propuesta del primer ministro británico, Gordon Brown, de derogar la ley que prohíbe subir al trono de Inglaterra a un católico o a un miembro de la familia real casado con un católico. La ley en vigor, aprobada por el Parlamento en 1701, en una época de fuertes disputas religiosas, establece que ningún soberano británico "profesará la religión del Papa ni se casará con un papista".

La modificación histórica requeriría en primer lugar la aprobación de la Reina de Inglaterra, para lo cual, según fuentes cercanas a Buckingham Palace, ella estaría bien dispuesta, por suponer acabar con una discriminación histórica.