Jueves 08/12/2016. Actualizado 16:49h

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El Palacio Real de Madrid y la Catedral de Barcelona se iluminarán el 30 de noviembre contra la pena de muerte

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La primera abolición de la pena capital se produjo en el Gran Ducado de Toscana, el día 30 de noviembre de 1786. Más de dos siglos después, en 2002 la Comunidad de Sant’Egidio utilizó aquel aniversario para promover la primera Jornada Mundial de las “Ciudades por la vida - Ciudades contra la Pena de muerte”. Este próximo 30 de noviembre aspiran a superar las 1.000 ciudades de 2008, que iluminarán sus edificios más representativos. La ciudad de Roma ha elegido el Coliseo, Bruselas el Atomium, Barcelona la plaza de la Catedral, y Madrid el Palacio Real.

La Comunidad de Sant’Egidio percibe "un cambio en el sentir mundial hacia un nuevo umbral más alto de respeto de los derechos humanos", tras en la aprobación, en los dos últimos años, de dos Resoluciones para una Moratoria Universal de la pena capital en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

También la Comisión por los Derechos Humanos de la Unión Africana aprobó al inicio del pasado mes de diciembre una resolución en la que llama a los Estados de toda África a observar una moratoria de la pena de muerte, enviando así a la comunidad internacional una clara señal de su firme voluntad de apoyar la Moratoria votada en la ONU.

Con ese objetivo, el próximo 30 de diciembre la Jornada Mundial de las Ciudades por la Vida/Ciudades contra la Pena de Muerte, pretende poner en red a administraciones locales y a la sociedad civil "para ofrecer y promover universalmente esta batalla tan decisiva para la humanidad".

La última edición, la de 2008, contó con la adhesión de mil ciudades, de las que más de 55 eran capitales, representando así la mayor movilización internacional jamás realizada para detener todas las ejecuciones capitales en el mundo.

El gesto más visible de la jornada será la iluminación de un monumento significativo de las ciudades, que será acompañado con la adhesión a la moratoria universal por parte de los plenos de los ayuntamientos y con un compromiso concreto en la sensibilización de la sociedad civil a través de iniciativas de carácter educativo, espectáculos en los monumentos o lugares simbólicos.