Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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El Gobierno italiano anuncia un recurso contra la sentencia de Estrasburgo que le obliga a pagar una multa por no retirar los crucifijos de una escuela

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Ocho años después de que una ciudadana italiana solicitara la retirada de los crucifijos de las aulas donde estudiaban sus hijos, y tras la reiterada oposición del Gobierno italiano, Estrasburgo ha condenado al Estado italiano por una postura que considera al derecho de los niños a la libertad de religión. El ejecutivo de Berlusconi ya ha anunciado un recurso.

Tras la demanda, tanto el colegio, como el Ministerio de Educación y más tarde el propio Tribunal Constitucional, se negaron a la retirada de los crucifijos argumentando que no es sólo un símbolo religioso, sino también "símbolo de la historia y de la cultura italianas, y por ende de la identidad italiana".

Sin embargo, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dado la razón a la demandante, Solie Lautsi y a sus dos hijos, Dataico y Sami Albertin, de 11 y 13 años de edad, alumnos en 2001-2002 de el colegio público de Abano Terme (noreste de Italia). La sentencia condena al Estado italiano a pagar una indemnización de 5.000 euros a la mujer por los "daños morales" sufridos.

Los jueces de Estrasburgo estimaron que la cruz puede ser interpretada facilmente por los alumnos de cualquier edad como un signo religioso, lo que puede perturbar a los alumnos de otras religiones o ateos.

El tribunal decidió, por unanimidad, que en este caso hubo violación del derecho a la instrucción y de la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.

El Gobierno italiano adelantó ayer su intención de recurrir la sentencia del tribunal. El portavoz de la Santa Sede se reservó ayer cualquier opinión antes de estudiar la sentencia.