Jueves 17/08/2017. Actualizado 01:00h

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Francisco canoniza al primer santo de Sri Lanka

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El papa Francisco canonizó este miércoles al beato José Vaz (1651-1711), primer santo de Sri Lanka. La misa se realizó en el Galle Face Green de Colombo ante más de 500.000 fieles. El Pontífice afirmó que el nuevo santo es modelo para los cristianos por muchas razones, pero quiso centrarse en tres razones principales: fue un sacerdote ejemplar, mostró la importancia de ir más allá de las divisiones religiosas en el servicio de la paz y destacó por su celo misionero. 

Papa Francisco saluda durante una audiencia.

La misa se realizó en el Galle Face Green de Colombo ante más de 500.000 fieles, según fuentes cercanas, y comenzó con el rito de canonización, en el que el obispo de Kandy, monseñor Joseph Vianney Fernando, pidió al Santo Padre que se proceda a la canonización del misionero del Oratorio de San Felipe Neri. Acto seguido, el arzobispo de Goa y Damao (India), monseñor Felipe Neri Antonio Sebastián del Rosario, presentó una breve biografía del hasta entonces beato. Así, tras las letanías de los santos, el Papa proclamó santo al padre José Vaz.

En su homilía, el papa Francisco destacó el celo apostólico del nuevo santo, quien -como muchos misioneros- “respondió al mandato del Señor resucitado de hacer discípulos de todas las naciones”, con sus palabras y más “con el ejemplo de su vida”.

“En san José Vaz vemos un signo espléndido de la bondad y el amor de Dios para con el pueblo de Sri Lanka”, así como un estímulo para perseverar, crecer en santidad y testimoniar el Evangelio.

Francisco recordó que en aquel tiempo los católicos eran perseguidos y esto llevó al sacerdote a vestir como mendigo y ejercer sus funciones de manera secreta. “Sus desvelos dieron fuerza espiritual y moral a la atribulada población católica”.

Asimismo, destacó su servicio a los enfermos, sobre todo durante una epidemia de viruela en Kandy, que “fue tan apreciada por el rey que se le permitió una mayor libertad de actuación” y llegar a otras partes de la isla. “Se desgastó en el trabajo misionero y murió, extenuado, a los 59 años, venerado por su santidad”, recordó el Papa.

En su homilía, Francisco afirmó que el nuevo santo es modelo para los cristianos por muchas razones, pero quiso centrarse en tres razones principales. La primera, indicó, es que fue un sacerdote ejemplar. “Los animo a encontrar en san José Vaz una guía segura. Él nos enseña a salir a las periferias, para que Jesucristo sea conocido y amado en todas partes”, expresó a los sacerdotes y religiosos.

Asimismo, consideró que san José Vaz es “ejemplo de sufrimiento paciente a causa del evangelio, de obediencia a los superiores, de solicitud amorosa para la Iglesia de Dios”. Explicó que, pese a las persecuciones, estuvo unido “al Señor crucificado en la oración" y "llegó a ser para todas las personas un ícono viviente del amor misericordioso y reconciliador de Dios”.

El obispo de Roma también consideró que san José Vaz "muestra la importancia de ir más allá de las divisiones religiosas en el servicio de la paz". Al respecto agregó: "Su amor indiviso a Dios lo abrió al amor del prójimo sin hacer distinción de raza, credo, tribu, condición social o religión. Lo único que pide a cambio es libertad para llevar a cabo su misión". Enseguida insistió: "La libertad religiosa es un derecho humano fundamental”.

“Como la vida de san José Vaz nos enseña, el verdadero culto a Dios no lleva a la discriminación, al odio y la violencia, sino al respeto de la sacralidad de la vida, al respeto de la dignidad y la libertad de los demás, y al compromiso amoroso por todos”, señaló el Papa.

En tercer lugar, Francisco afirmó que San José Vaz es ejemplo de celo misionero: “A pesar de que llegó a Ceilán para ayudar y apoyar a la comunidad católica, en su caridad evangélica llegó a todos. Dejando atrás su hogar, su familia, la comodidad de su entorno familiar, respondió a la llamada a salir, a hablar de Cristo dondequiera que fuera”.

“Estamos llamados a salir con el mismo celo, el mismo ardor, de San José Vaz, pero también con su sensibilidad, su respeto por los demás, su deseo de compartir con ellos esa palabra de gracia, que tiene el poder de edificarles. Estamos llamados a ser discípulos misioneros”, añadió.

Finalmente, pidió a Jesús que los cristianos de Sri Lanka sigan “el ejemplo de San José Vaz, se mantengan firmes en la fe y contribuyan cada vez más a la paz, la justicia y la reconciliación en la sociedad de Sri Lanka", porque "esto es lo que el Señor quiere de ustedes”.

“Los encomiendo a todos a la intercesión del nuevo santo, para que, en unión con la Iglesia extendida por todo el mundo, puedan cantar un canto nuevo al Señor y proclamar su gloria a todos los confines de la tierra. Porque grande es el Señor, y muy digno de alabanza. Amén”, concluyó el Papa.

La celebración eucarística, animada por música tradicional y de casi dos horas de duración, finalizó con unas palabras del cardenal Malcolm Ranjith, arzobispo de Colombo. De este modo, agradeció la presencia del Santo Padre y la canonización de José Vaz. Al final, entregó como regalo para la caridad del Papa 70.000 dólares, de parte de los fieles de Sri Lanka. 

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