| El exorcista de la diócesis de Barcelona: “El demonio tiene una fuerza muy grande, pero hay alguien superior: Dios” |
| Católicos | |||
| Domingo, 20 de Septiembre de 2009 01:00 | |||
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Juan José Gallego es el exorcista oficial de la archidiócesis de Barcelona y prior del convento de los dominicos en dicha ciudad. Nacido en Castrillo de los Polvazares (León) en 1940, ejerce como exorcista desde hace dos años. Ha atendido a más de un centenar de personas. Transcribimos una entrevista publicada en ‘La Vanguardia’.
- ¿Por qué aceptó el cargo de exorcista? - Soy sacerdote dominico y en la tradición dominica está el ayudar a los más necesitados. Este colectivo de personas que piensan que sufren este tipo de enfermedades está un poco desatendido.
- La Iglesia no nos pide ninguna formación específica para practicar el exorcismo. De todos modos, soy doctor en Teología, licenciado en Filosofía y Letras por la UB, y he leído mucho sobre psicología.
- Tiene que existir algún indicio de que puede haber algo.
- Noto enseguida cuando alguien padece un trastorno psíquico, porque son personas que suelen decir que los que están mal son los otros y no ellos. Los que vienen aquí lo hacen porque quieren y porque, después de haber recurrido a psiquiatras y curanderos, éste es su último recurso.
- Primero, pido a Dios que, si hay alguien que le ha inducido al mal, que le perdone; luego, se procede a la aspersión del agua bendita, la renuncia a satanás, la profesión de fe, la lectura del evangelio y una invocación de todos los santos; por último, pronuncio dos oraciones, una para pedirle a Dios que le libere, y otra para ordenar al espíritu maligno que abandone el cuerpo del poseso.
- Unos veinte minutos.
- Muchos sacerdotes piensan que esto es una cosa que ya está pasada de moda. Mi experiencia me dice que no es así. Hay muchísimos casos y cada día más.
- Aumentan los casos de gente que se cree posesa, porque cada vez vienen más inmigrantes de países africanos y latinoamericanos, donde existe un mayor arraigo de la religión y la ignorancia. Y es que la religión se puede convertir en una secta.
- ¡Claro que puede hacer daño! El catecismo dice que el demonio tiene una fuerza muy grande, pero que hay alguien superior a él. Éste es Dios. Fíjate que la doctrina de la Iglesia Católica dice que satanás es un ángel que se reveló contra Dios; por tanto, es criatura de Dios.
- Creo que los exorcistas que hay en este país tendríamos que estar más unidos. Me ha servido de mucho consultar el libro ‘Habla un exorcista’ (Planeta, 1998), del P. Gabriel Amorth, exorcista oficial del Vaticano. Cuenta casos realmente impresionantes.
- Tuve un caso muy raro hace un mes. Recibí a una familia compuesta por una señora de unos ochenta años, su hijo y su nuera. Me explicaron que por la noche empezó a arder la cama de la señora mayor.
- Eso mismo dije yo. Pero se ve que la cama empezó a arder primero por los pies; cuando consiguieron apagar el fuego, continuó por la cabeza. La señora vino con todo el pelo chamuscado. Decidí hacerles un exorcismo a los tres, y la única que respondió al exorcismo fue la nuera, que empezó a removerse y a chillarme "¡Cállate, cura!".
- No lo sé, pero acabé descubriendo que tenía muchas ganas de irse a Perú, su país de origen, a ver a su familia. Como tenía que cuidar a la señora mayor, no podía irse. A mi parecer, la mujer joven tenía poderes sobre la mayor.
- Cada caso es distinto. En general, son personas que no se acaban de encontrar con ellas mismas, tienen sueños extraños, enfermedades sin ninguna causa física, hay momentos en que entran en trance y pierden el conocimiento delante de símbolos religiosos, blasfeman diciendo que el demonio es el mejor y Dios un mentiroso…
- Normalmente es gente que busca respuestas. En este sentido, la ouija está haciendo mucho daño. También hay quien invoca al demonio para pedirle cosas. Satanás concede deseos, pero a la vez pasa factura, y llega un momento en que te sientes atrapado, no tienes paz ni serenidad; hay algo dentro de ti que no te deja ser tú mismo.
- Tienes que fiarte de lo que te dice la gente, porque tú no lo ves. Pero de lo que estoy seguro es que existen demonios, espíritus del mal que pueden actuar.
- La limitación humana. No aceptamos nuestras limitaciones y acudimos a fuerzas superiores, como Dios o satán, para que nos resuelvan ciertos problemas.
- Las sectas satánicas existen. Muchas de ellas celebran ‘misas negras’ que profanan el Santísimo. No hace mucho que aquí en Barcelona robaron un copón de una iglesia para hacer sacrilegios.
- Sí. En general, es gente que ha maldecido a alguien, se ha encomendado al demonio, ha estado en sitios infestados o ha frecuentado una secta satánica.
- ¡Claro que existen, y muchas! En Barcelona incluso hay una asociación de ayuda a personas que han pertenecido a ellas.
- Hay menos sentido de Dios. Hay gente que cuando pierde la fe, acude a buscar algo más. Las sectas son la religiosidad mal encaminada. ¿Por qué cada día hay más? Porque hay menos religiosidad verdadera.
- Cuando me nombraron exorcista, una mujer de mi pueblo, en León, me dijo: "Ay, padre, me da mucha pena, porque el cura que sale en la película de ‘El Exorcista’ se acaba tirando por la ventana". Yo le respondí: "No se preocupe porque Dios no permitiría una cosa así" (ríe).
- Sí, pero no tan exagerados. Incluso he oído hablar lenguas extrañas. Recuerdo un caso de una persona que hablaba un idioma que yo no supe identificar. Intenté grabarlo, pero ese día no habló.
- Tuve mucho miedo al principio. Pero para mí éste es un ministerio sacerdotal más.
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