Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Iglesia-Estado

La tramitación de la reprobación a Benedicto XVI depende de la voluntad personal de Rodríguez Zapatero

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La tramitación de la moción de reprobación al Papa queda aplazada, como adelantó Religión Confidencial, hasta después del verano –vea la noticia aquí. La reactivación de dicha moción depende en exclusiva de la voluntad personal de José Luis Rodríguez Zapatero. La moción de reprobación está entre los trabajos que debe acometer la Comisión de Cooperación al Desarrollo del Congreso de los Diputados. Por dos veces, la Mesa ha pospuesto la tramitación de la reprobación: la primera ocasión, por la ausencia de un diputado socialista; la segunda, aprovechando la tardanza de Joan Herrera, diputado de IU-ICV, grupo que impulsó la reprobación.

 

Según las fuentes del Congreso consultadas por RC, la tramitación de la reprobación al Papa depende de la voluntad personal de Rodríguez Zapatero, pues es el mismo presidente, “descolgando el teléfono”, el que ha de disponer la tramitación o ralentización indefinida de la reprobación a Benedicto XVI. La Mesa es competente para priorizar sus trabajos.

 

De momento, Moncloa ha buscado “dejar morir” la reprobación, en tanto que, jurídica y diplomáticamente, no se entiende que el Congreso de los Diputados repruebe formalmente a un Jefe de Estado y titular de soberanía, censurando su libertad de expresión por afirmaciones realizadas en un tercer país, al margen de que dichas afirmaciones hayan sido, además, tergiversadas. Es algo sin precedentes en la historia constitucional española y que ha merecido llamadas desde la Santa Sede. Por otra parte, la intromisión al juzgar aspectos de la doctrina católica va en contra de los Acuerdos Iglesia-Estado firmados entre España y el Vaticano, que tienen rango de tratado internacional de obligado cumplimiento. Así, la ficha está en la voluntad del presidente del Gobierno.