Martes 22/08/2017. Actualizado 01:00h

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Iglesia-Estado

Todavia continúa abierta

La exposición blasfema de Pamplona consigue duplicar la adoración al Santísimo

Al arzobispo le gustaría conocer personalmente al autor de la profanación. Recuerda a los fieles: “Al odio hay que responder con afecto”

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La Iglesia de Navarra tiene clara una cosa: “Es madre incluso de aquellos que la apedrean”, afirma Javier Leoz, delegado episcopal del Año de la Misericordia en su diócesis. Leoz confirma que, pese a que la jueza desestimó la retirada de la exposición blasfema por no estar ya presentes las formas consagradas en la misma, -aunque si las fotografías blasfemas- sigue adelante un recurso de reforma sobre esta denegación que presentó el Arzobispado.

Javier Leoz, delegado episcopal del Año de la Misericordia en Pamplona. Javier Leoz, delegado episcopal del Año de la Misericordia en Pamplona.

Religión Confidencial se ha puesto en contacto con el arzobispado de Pamplona-Tudela. Javier Leoz, delegado episcopal de Religiosidad Popular y del Año de la Misericordia en Pamplona, responde a RC por indicación de Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona.

“La exposición blasfema, que continua abierta en dependencias del ayuntamiento, ha suscitado una mayor afluencia de adoradores al Santísimo en multitud de parroquias. En Pamplona, en la Capilla de la Adoración Perpetua, hay en estos momentos adoración permanente al Santísimo. La visita de los fieles se ha duplicado. Esta polémica no ha dejado indiferente a nadie. Aprovechemos este suceso para volver de nuevo a recuperar, ahora que vamos a iniciar el Año de la Misericordia, el gusto por la adoración al Santísimo”, señala Javier Leoz a este Confidencial.

Leoz revela asimismo, que el arzobispo de Pamplona no tendría obstáculo alguno (más bien al contrario) de recibir y hablar con Abel Azcona, autor de la profanación. “Detrás de su vida, cómo él mismo afirma, existen momentos amargos. Previa a la polémica, en privado y por redes sociales, el arzobispado se puso en contacto con él. Ciertamente, Azcona ha conseguido lo que deseaba: asombro y provocación, pero también ha logrado herir. Es en la ofensa a los sentimientos más sagrados de los demás, donde se ha hecho innecesariamente daño. Si se rompen estas reglas de juego “respeto y razón” ¿qué nos queda? Una profanación es exponente de que algo no funciona bien en las reglas de juego”.

Aún así, el arzobispo de Pamplona-Tudela recuerda a los fieles que “al odio hay que responder con afecto”, y por lo tanto, les alienta a rezar más pero sin vehemencia, ostentación o alteración de ningún tipo. “Ante el día del Patrón de Pamplona, el Año de la Misericordia o la misma Navidad, no podemos estar en un tira y afloja creando un mal ambiente. Pero no olvidemos que aquí, no han sido los cristianos los que han actuado mal y mucho menos proferir insultos al señor alcalde de Pamplona como, un rotativo de rango provincial, pregonó en primera página”, apunta Javier Leoz.

El delegado episcopal insiste en que los cristianos no han arremetido contra el alcalde. “La mesa de portavoces del ayuntamiento condenó lo que en realidad no había pasado. ¿2000 personas pueden ser tachadas de “ultracatólicas” por algo que nunca dijeron?, no es verdad”.

Sin embargo, aunque la Iglesia es madre, no podía callar ante una blasfemia de este calibre. “No todo es libertad de expresión. Ésta tiene sus límites y ha de finalizar donde comienzas los derechos de los demás”, señala Leoz. Afirma asimismo que la Iglesia está acostumbra a recibir bofetadas de sus propios hijos pero que los católicos no somos extraterrestres, y nos duele cuando degradan nuestros sentimientos y convicciones religiosas”.

En Pamplona ha cambiado el perfil del Gobierno, pero sustancialmente la identidad cristiana de esta tierra, aunque haya sentido ya los zarpazos del secularismo, se sigue manteniendo en pie. “Solamente a las javieradas (peregrinaciones a Javier) acuden cerca de 50.000 personas, se convocan nada más y nada menos que 500 romerías anuales y existen 250 lugares de devoción mariana. Hay problemas mayores, mucho más urgentes para el bienestar de Navarra, que el buscar lo qué nos separa y no trabajar en aquello que nos une”, explica el delegado episcopal de Religiosidad Popular de la diócesis.

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