Domingo 04/12/2016. Actualizado 01:00h

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Iglesia-Estado

Zapatero descarta la 'Ley de Libertad Religiosa' a dos meses de las visitas del Papa a Santiago y Barcelona

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Lo llevaba este lunes a su portada el diario Público. 'El Gobierno da carpetazo a la Ley de Libertad Religiosa'. Desde Shanghai, el presidente del Ejecutivo, Rodríguez Zapatero, lo confirmó, aunque de manera indirecta, afirmando que "el Gobierno está concentrado en los presupuestos y en las leyes económicas".

El motivo es que Moncloa ve inconveniente levantar la bandera laicista ante las cercanas elecciones autónomicas y munipales, y a pocas semanas de las visitas del Papa a Santiago de Compostela y Barcelona.

El pasado 13 de junio el diario 'El País' anunciaba que tras la visita de Rodríguez Zapatero al Vaticano, el presidente del Gobierno había decidido posponer la aprobación de la nueva legislación hasta después del verano.

Y llegado el final del verano, según el diario Público, "salvo un milagro de última hora, la prometida Ley de Libertad Religiosa se quedará en el cajón de las promesas incumplidas por el Gobierno".

Según el diario cercano a Gobierno "en Moncloa y en el PSOE se impone la tesis de que no es el momento de abrir un frente laicista y que además la norma no lograría la mayoría necesaria en el Congreso".

Ajeno a la intención de Zapatero, el 15 de junio, el ministro de Justicia, Francisco Caamaño había anunciado que la nueva ley de libertad religiosa restringiría el uso del 'burka' en los espacios públicos.

Pero ni esta cuestión, ni la participación de los políticos en actos religiosos, ni la presencia de crucifijos u otros símbolos religiosos en edificios públicos volverán, en principio al debate público.

Según Público, "al margen de los intereses electorales, son varios los ministros que consideran que en España no hay un conflicto de libertad religiosa, en todo caso habrá un problema por el Concordato suscrito con el Vaticano en 1953 y que regula las relaciones del Estado con la Iglesia católica".

La información de Público advierte que, en todo caso, la última decisión sigue en manos del presidente del Gobierno, quien podría cambiar de opinión al final de la legislatura, posibilidad que califica de "milagro laico".