Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Iglesia-Estado

Sanz Roldán, director del CNI: "Para mí el capellán castrense es el director espiritual, el compañero, el cómplice y el amigo"

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El director del CNI, Félix Sanz Roldán, participó la semana pasada en la Conferencia Internacional de Capellanes Castrenses que se celebró en Madrid con la presencia de representantes cristianos, evangélicos, musulmanes, budistas y judíos. Religión Confidencial ha tenido acceso a su conferencia completa, el relato de su experiencia personal con los capellanes que ha conocido a lo largo de sus 48 años en las Fuerzas Armadas. "He podido comprobar hasta qué punto la religiosidad es un rasgo de la condición militar", dijo.

Sanz Roldán recordó: "Mi primer capellán me enseñó a ver todos los valores que deben adornar la vida que se iba abriendo delante de mí". El que fuera Jefe de Estado Mayor de la Defensa entre 2004 y 2008, definió al capellán como "el director espiritual, el maestro, el profesor, el misionero, el compañero, el cómplice y el amigo".

A continuación extractamos las reflexiones más interesantes de Félix Sanz Roldán:

--"Mi primer capellán (tebnía 16 o 17 años) lo tuve en la Academia General Militar, el capitán Ustoa Oñaitibia. Fue mi director espiritual y me enseñó a ver todos los valores que deben adornar la vida que se iba abriendo delante de mí...y me dio también unos grandes consejos para compaginar mi vida de católico con mi vida militar, que en aquel momento podríamos decir que se avecinaba".

--"Me dijo: Si no cuidas el espíritu, no puedes ser militar”.Quizá de una forma voluntaria, o quizá involuntaria, seguí aquel consejo del padre Ustoa, del capitán Ustoa, y sólo Dios sabe si por seguir aquel consejo después se me pagó con tan alta soldada como ser Jefe de Estado Mayor de la Defensa".

--"En la Academia de Artillería conocí a un santo, a Don Tomás. Don Tomás estoy seguro que está en el cielo, y si Dios quiere, pues tengo esa ilusión, que yo también algún día vaya al cielo, estoy seguro que allí en la puerta, muy cerca de San Pedro va a estar Don Tomás, y me va a decir “a sus órdenes mi general, ya le dije que usted llegaría lejos”.

--"En sus misiones en el Exterior, el capellán es la mejor referencia ética que tienen los soldados, y yo creo que a todos les da tranquilidad saber que el páter está allí y desde luego su sonrisa de entendimiento de que esos pecados, pequeños pecados que puedan tener, les serán perdonados si se encuentran con el enemigo y caen sirviendo a su patria".

--"En toda mi carrera he tenido al páter como al mejor consultor para las cuestiones de cada día. A mí, el páter me ha servido para quitarme inquietudes. Siempre que las he tenido me ha dado respuesta, ya sean personales, yo he llegado a preguntarle si me compro una casa; ya sean intelectuales... El páter durante muchos años ha sido y, quizá aún lo sea, la persona más cultivada de una unidad militar. Ha sido quien nos ha servido para saciar también a veces nuestras inquietudes intelectuales y, desde luego, y es para lo que está, nuestras inquietudes espirituales".

--"Para mí, militar, para este viejo soldado, el capellán es el director espiritual, el maestro, el profesor, el misionero, el compañero, el cómplice, el amigo. Si es necesario, el héroe, y desde luego, una persona generosa y, en algunas ocasiones, -porque ser santo es muy difícil- el santo".

--"En mis casi 50 años de vida militar que han terminado hace muy poco he podido comprobar hasta qué punto la religiosidad es un rasgo de la condición militar; un rasgo que aflora, especialmente, cuando el ser humano, el militar, se enfrenta con el riesgo, cuando se enfrenta con la posibilidad de perder su vida. O también con la cruda realidad, quizás más cruda que perder su propia vida, con que la pierda a su lado uncompañero".

--"Espero les sirvan estas palabras mías para cuando tengan que plantearse su misión, sepan con qué cariño los ven los militares españoles, cómo de necesarios los ven los militares españoles, cómo de necesarios son ustedes para la profesión militar, y cómo, en la variedad de los capellanes se encuentran la mayor variedad de las virtudes que también tienen que atesorar los militares".

--"Me gustaría parafrasear para terminar a San Pablo. Dijo: “La verdad nos hará libres”. Yo también en mi actual destino de director del Centro Nacional de Inteligencia pienso a menudo cómo puedo contribuir para que aflore la verdad. En cierto modo, ustedes y yo nos dedicamos a lo mismo. Y si no fuera en eso, sí que nos hemos dedicado a lo mismo, a servir a nuestras ideas durante muchos años".