Viernes 22/09/2017. Actualizado 01:00h

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Iglesia-Estado

Ha realizado una inspección para valorar cómo vivían los niños

El psicólogo forense Urra avala el centro de menores de las Hermanas Terciarias cerrado por Oltra

“La Generalitat Valenciana se preocupa más por ciudadanos extranjeros que por los de la propia comunidad”, afirman desde la casa de acogida

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Mónica Oltra, vicepresidenta del Gobierno valenciano y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, cerró el mes pasado el Centro de Menores de Segorbe (Castellón), “Nuestra Señora de la Resurrección”, gestionado por las Hermanas Terciarias Capuchinas, alegando malos tratos y un posible abuso sexual.

Javier Urra, en el centro de menores Nuestra Señora de la Resurrección de las Hermanas Terciarias. Javier Urra, en el centro de menores Nuestra Señora de la Resurrección de las Hermanas Terciarias.

Como informó Religión Confidencial, las Hermanas Terciarías van a presentar dos demandas contra Oltra para defenderse de estas acusaciones. Mientras tanto, están llevando a cabo distintas acciones para restituir su reputación.

Así, a petición propia, quien fue el primer Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid y psicólogo forense en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y juzgados de Menores, Javier Urra, ha visitado este centro de acogida para conocer de primera mano las condiciones en las que vivían los menores que han sido trasladados por orden de Oltra. 

Tras la inspección, Urra ha manifestado: “Esto es una casa, no un centro”, y ha valorado el buen ambiente familiar que se respira. El objeto de esta visita era conocer las condiciones en las que, hasta el pasado mes de mayo, vivían los 18 menores que, por resolución administrativa de la Consellería de Integración y Políticas Inclusivas, fueron trasladados a otros centros: “He venido a visitar este centro por los menores porque a mí es eso lo que me preocupa”, ha afirmado Urra.

Así mismo, ha animado a las Hermanas Terciarias Capuchinas en Segorbe a seguir con su labor: “Habéis conseguido que el ambiente sea bueno, una inspección cuadriculada no entiende lo que es el calor que aquí se respira”, ha subrayado el psícologo.

Sensación de indefensión

Por su parte, los trabajadores del centro le han trasladado su sensación de indefensión, así como su inquietud y preocupación por toda la información que se ha vertido a la opinión pública de forma indiscriminada, al tiempo que desconsiderada con sus propios derechos como personas.

Desde el centro de acogida de las Hermanas Terciarias explican a Religión Confidencial el motivo por el que están siendo investigadas: “Una menor de 17 años que vivía en el centro durante la semana en régimen de guarda (la custodia la tienen sus padres) quedó con un trabajador un día del fin de semana. Cuando la dirección del centro se enteró de este hecho, despidió al trabajador. Nosotros hemos colaborado con la justicia”, afirman.

El gobierno de Oltra reúsa la invitación

Para la dirección del centro de Segorbe, la visita de un referente nacional en la educación como lo es Javier Urra, “contrasta claramente con la actitud de nuestros gobernantes autonómicos que han sido invitados con insistencia, tanto por las Hermanas como por los trabajadores del centro, y han declinado en todo momento esta sugerencia cerrándose a su versión de los hechos, sin dar opción a escuchar ni atender otras razones que no sean las suyas”, declaran desde la congregación de las Hermanas Terciarias.

No hay tiempo para venir a nuestro centro –aseguran desde la dirección- pero la realidad confirma que hay más interés por la problemática de los ciudadanos de otros países, que por los de la propia comunidad”.

Mientras tanto, los centros de acogida concertados, muchos de ellos gestionados por órdenes religiosas, incluido el de Segorbe, siguen sin recibir los fondos que le corresponden de la administración autonómica, con el consecuente esfuerzo y gasto financiero que esto supone para que los trabajadores puedan llevar su sueldo a sus casas.

“La razón que nos dan desde la Consellería para que nos hayan cerrado el grifo económico es que no les llega el dinero del Gobierno central”, explican a RC desde la dirección del centro de menores.


 


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