Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Javier Martínez: "Una auténtica democracia es posible sólo sobre la base de una recta concepción de la persona humana"

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Durante su intervención en el curso 'Ética y Futuro de la Democracia', el arzobispo de Granada y presidente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, monseñor Francisco Javier Martínez, advirtió de la amenaza que supone el relativismo para la democracia.

Respecto a la democracia y dictadura, recordó que “una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo, visible o encubierto, como lo demuestra la historia”, citando a Juan Pablo II.

Así, destacó el aprecio de la Iglesia por una democracia “cuidadosamente cualificada” al tiempo que advirtió de que “una democracia sin valores se convierte en una dictadura".

Monseñor Martínez subrayó que en el mundo contemporáneo hay tres posibilidades de cultura: moral, social y política e hizo referencia al filósofo Alasdair MacIntyre. Así, abogó por recuperar el sentido de la tradición.

En su opinión, la sociedad actual se encuentra ante "un panorama desolador, un marasmo intelectual y moral que no tiene precedentes".

En cuanto al ámbito moral, dijo que es necesario transgredir la ortodoxia y que en la actualidad se “quiere separar la experiencia humana de la experiencia cristiana, el orden natural del sobrenatural, al mundo de Dios” y se inventa lo secular. “Ese –señaló- es el origen del mal y ahí se inventa la palabra Religión”.

Al hablar del carácter teológico de toda política, manifestó que en la actualidad, “habiendo separado a Cristo de lo real, nos obliga a buscar una ideología que constituya su unidad de fe”. Así, explicó que corrientes como el liberalismo, el nacionalismo o el socialismo, “son otras religiones”. Y es que, según explicó, “el ser humano no puede prescindir de un factor único como principio inspirador moral”. “No hay –agregó- acción humana, ni la más pequeña ni la más banal, que no sea religión”.

Por otro lado, sobre los recursos políticos que posee la comunidad cristiana, monseñor Martínez sostuvo que la crisis económica no es sólo económica sino que “tiene raíces morales”. “Si todavía nos preocupa este mundo –afirmó- tenemos una tarea importante y urgente que es la de recuperar el núcleo del Evangelio”.

En este sentido, afirmó que en la cultura actual los valores "son subjetivos", circunstancia que supone "un empobrecimiento cultural". “Los valores no bastan para afrontar la vida, son necesarias las virtudes”, declaró.

También afirmó que "hablar de valores hoy es hablar de preferencias" y resaltó la necesidad de "recuperar el concepto de virtud, porque requiere una meta". "Educar en valores es como quitarse de la cocaína con metadona", agregó.

Con todo, recordó, sobre todo a los católicos, que "no existe otra tarea más urgente que ofrecer una mirada desde los ojos de Dios". "Cualquier otra cosa sería trabajar para el enemigo", concluyó.

Por su parte, María Rosa de la Cierva, vicepresidenta de la Fundación García Morente y secretaria de la Provincia Eclesiástica de Madrid, recordó que "la consideración moral de los asuntos de la vida pública, lejos de constituir amenaza alguna para la democracia, es un requisito indispensable para el ejercicio de la libertad y el establecimiento de la justicia”.