Lunes 21/08/2017. Actualizado 01:00h

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En voz baja

De cuando una bula papal quiso prohibir los toros

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En el pasado mes de julio, la Red Internacional Antitauromaquia –compuesta por más de 100 organizaciones de protección animal de todo el mundo–, hizo llegar al Papa Francisco una carta, entregada directamente al Pontífice a través de la vicepresidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador, Gabriela Ribadeneira, durante la visita del Santo Padre a este país.

En dicha carta los antitaurinos solicitan al Sumo Pontífice "la desvinculación de la Iglesia, sus festividades y actos benéficos, de las corridas de toros y otros eventos y festejos populares en los que se maltrate animales". La base argumentativa de la referida carta son distintas citas de la Sagrada Escritura y de los santos, haciendo especial mención a la Bula San Pío V De Salutis Gregis Dominici (1567), que en su artículo 2 declara lo siguiente:

Nos, considerando que esos espectáculos en que se corren toros y fieras en el circo o en la plaza pública no tienen nada que ver con la piedad y caridad cristiana, y queriendo abolir tales espectáculos cruentos y vergonzosos, propios no de hombres sino del demonio, y proveer a la salvación de las almas, en la medida de nuestras posibilidades con la ayuda de Dios, prohibimos terminantemente por esta nuestra Constitución, que estará vigente perpetuamente, bajo pena de excomunión y de anatema en que se incurrirá por el hecho mismo (ipso facto), que todos y cada uno de los príncipes cristianos, cualquiera que sea la dignidad de que estén revestidos, sea eclesiástica o civil, incluso imperial o real o de cualquier otra clase, cualquiera que sea el nombre con el que se los designe o cualquiera que sea su comunidad o estado, permitan la celebración de esos espectáculos en que se corren toros y otras fieras es sus provincias, ciudades, territorios, plazas fuertes, y lugares donde se lleven a cabo. Prohibimos, asimismo, que los soldados y cualesquiera otras personas osen enfrentarse con toros u otras fieras en los citados espectáculos, sea a pie o a caballo”.

“Somos
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