En la parroquia moañesa de Meiras, en la diócesis de Santiago, aumentan las personas con necesidades y disminuyen los donativos por la crisis. Un matrimonio de Cáritas parroquial llevaba un tiempo entregando, a modo de donativo, los productos que ellos mismos cultivaban en sus tierras.
A partir de esta iniciativa surgió la idea de solicitar al párroco, don Manuel Barros Brey, que los voluntarios de la parroquia pudiesen cultivar en unas tierras inutilizadas donde se iba a construir un centro social para el que ahora no hay dinero, y donar lo cultivado para la asistencia a las familias que acuden a Cáritas. El sistema permite donar trabajo en vez de donar dinero, así que la crisis no afecta a los donativos. Además, muchos voluntarios están aprendiendo las labores propias del campo.
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