Martes 17/10/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

Los obispos, preocupados por los ataques a la Iglesia. El asunto ha llegado a la plenaria y ya se están tomando medidas

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La Policía prosigue la investigación contra los supuestos autores de los intentos de ataque a la catedral de la Almudena, al arzobispo de Pamplona y al director de un colegio religioso en Madrid. Mientras tanto, los obispo ya están implementando nuevas medidas de seguridad.

A pesar de que se trata de tres casos aislados y de la escasa estructura que parece tener este grupo antisistema –se han sumado a todo tipo de iniciativas alentando la violencia, como el asalto al Congreso del 25 de abril, del que se desligaron otras muchas organizaciones como el 15-M- los obispos están preocupados por la situación. En el comunicado en el que reivindican sus acciones violentas aseguran: "La próxima vez no fallaremos. Nos estamos acercando".

Durante años, aunque la Iglesia ha sido objeto de ataques verbales y legislativos, en ningún momento han visto amenazada su integridad física y no acostumbraban a extremar las medidas de seguridad. Sin embargo, ante el nuevo panorama, la cuestión salió a relucir en el transcurso de la última Asamblea Plenaria y los obispos ya han tomado cartas en el asunto para aumentar las precauciones ante futuros ataques de estos violentos.

Se trata de un grupo anarquista que, en un rimbombante comunicado se denomina a sí mismo con los identificativos de "Club de Artesanos del Café para sus Nuevos Usos (ocasionalmente espectacular) – FAI/FRI", porque utilizan cafeteras cargadas de pólvora y metralla a modo de bombas, y "Grupo Anticlerical para el Fomento del Uso del Juguete Sexual – FAI/FRI", porque enviaron un artefacto explosivo dentro de un consolador al arzobispo de Pamplona.

Por suerte, estas dos acciones fueron abortadas antes de tiempo. En el caso de la catedral de la Almudena, la mochila en la que se había colocado el artefacto explosivo fue descubierta a tiempo y se avisó a la Policía para proceder a su inutilización. En el caso del arzobispo de Pamplona, que recibió un consolador, lo tiró de inmediato sin sospechar que tenía un artefacto explosivo en el interior. No se enteró de que tenía una bomba hasta que el grupo atacante no declaró su autoría.

El único artefacto que ha llegado a explotar, no lo hizo en el destino que tenían preparado los terroristas, sino en una oficina de Correos de Vallecas, en Madrid, donde se estaba gestionando el paquete destinado al director de un colegio de los Legionarios de Cristo en Madrid.

Este es el comunicado íntegro ofrecido por el grupo que se atribuye los ataques:

"No es necesaria mucha retórica para explicar los motivos para atacar una sucursal bancaria.
Que cada cual ponga los suyos.
20 de Diciembre de 2012 con la complicidad de la noche.
Una cafetera con pólvora negra y tornillos.
Tres bombonas de gas desechables unidas con cinta adhesiva.
Determinación.

A su vez el mismo día decidimos poner imaginación y enviar un par de consoladores explosivos al Obispo de Pamplona (censurado en prensa) y al Director de un Colegio elitista de Los Legionarios de Cristo. Este último causó heridas leves a una funcionaria de correos que lo estaba manipulando. Acepte disculpas por las molestias.
La próxima vez no fallaremos.
Nos estamos acercando.

Club de Artesanos del Café para sus Nuevos Usos (ocasionalmente espectacular) - FAI/FRI.

Grupo Anticlerial para el Fomento del Uso del Juguete Sexual - FAI/FRI."

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