Sábado 19/08/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

Cómo discutir sobre temas religiosos en un ambiente hostil. El obispo de Mondoñedo-Ferrol ofrece unas reglas para que el debate no acabe en polémica

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Muchos católicos evitan tratar temas religiosos en su entorno porque los debates acaban en agrias discusiones. Al final, esas cuestiones no vuelven a salir. Monseñor Manuel Sánchez Monge ha elaborado una pequeña guía para ayudar a los fieles a abordar temas relacionados con la religión sin que acaben discutiendo.

Explica monseñor Manuel Sánchez Monge que, en no pocas ocasiones, "el debate sobre temas religiosos termina con un sabor agrio, la gente ha discutido, no ha logrado entenderse y poco a poco lleva a que se eviten las discusiones o los debates sobre temas religiosos en las familias, en el grupo de amigos, o en general en la sociedad". Y ofrece unas posibles pistas, unas reglas de juego "para este diálogo que no termine mal, que no termine en polémica".

La primera regla es que "en todo momento hay que buscar la intención positiva detrás de la crítica". Reconoce que con mucha frecuencia la gente saca los temas religiosos para "echarnos en cara cosas negativas d ela Iglesia. Recomienda "serenarnos, primero escuchar, dejar que la gente se desahogue, y después, con mucha habilidad reconocer que dentro de esas críticas suele haber algún fondo que tiene, efectivamente, base real. Pero a partir de ahí es cuando hay que ofrecer algunos elementos que hagan que esos datos que se han echado en cara haya que ponerlos entre comillas y conjuntarlos con la verdadera realidad de las cosas".

En segundo lugar anima a aportar luz y no calor. "Me refiero con calor a las discusiones acaloradas. (...) Que no sea humillante para aquel con el que estamos debatiendo. Que nunca se sienta uno que le acorralamos, que no le dejamos una salida, que tenga que reconocer lo que nosotros pensamos como por obligación".

Apuesta por transmitir más la experiencia y la vivencia de la fe que por debatir en un plano teórico, por "aportar unas vivencias que pueden tener un efecto más convincente. Unas veces nuestras, otras ajenas pero que están a la vista y son conocidas por todos, como los ejemplos de santos de ayer y de hoy".

También aconseja no dar más de tres argumentos a la vez para que las intervenciones no sean desorganizadas y que esos argumentos estén fundamentados en una buena formación.

Por último, destaca varios aspectos relacionados con un principio fundamental en estos debates: "Vas a dar testimonio, no a ganar", de modo que es importante tanto ser compasivo y no tratar de imponer la fe como dejar de lado la idea de que se trata de nosotros mismos. "No se trata de ti", dice el obispo, consciente de que a veces se cae en el error de querer quedar por encima.

“Somos
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