Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Diócesis

El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, advierte del "peligro de reducir la Semana Santa en torno a las procesiones"

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Monseñor Bernardo Álvarez afirma que "existe el peligro real de reducir o centralizar la Semana Santa en torno a las procesiones". Reconoce "el valor religioso de las mismas", pero recuerda que la Semana Santa no es "simple memoria y representación plástica de aquellos hechos del pasado, sino realización actual y para nosotros de la acción salvadora de Cristo. Celebrar la Semana Santa quiere decir que, por medio de los sacramentos, nosotros, “por Cristo, con Él y en Él”, morimos al pecado y resucitamos a una vida nueva".

El obispo de Tenerife recuerda que la Semana Santa es el gran mensaje de Cristo Resucitado, el que vive, el que estuvo muerto pero ahora está vivo por los siglos de los siglos, y es fuente de salvación para cuantos creen en Él. Sí. Estad atentos porque la celebración anual de la Semana Santa es “por nosotros y por nuestra Salvación” y sería lamentable que teniendo tan a mano a Cristo, pasemos por la Semana Santa sin que la Semana Santa pase por nosotros. “El que tenga oídos, que oiga”.

Álvarez afirma que celebrar la Semana Santa es "mirar a Jesucristo, no como un personaje del pasado y sin vida personal actual, sino como Aquél que constantemente nos habla y nos da vida".

Añade que "no es posible una verdadera celebración de la Semana Santa sin participar dignamente, con un corazón puro (limpio de pecado), en la comunión del Cuerpo de Cristo", y por ello, dice, "hay que recordar a los católicos el mandamiento de la Iglesia de confesar y comulgar en las Fiestas de Pascua. Confesar, sí, porque todos somos pecadores y necesitamos reconciliarnos con Dios y ser liberados, por su perdón, de la esclavitud del pecado".