Domingo 20/08/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

Rouco relata sus encuentros con Juan Pablo II: "Me cogió de los hombros como diciendo: ¡adelante, con entusiasmo!"

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El cardenal Rouco relató este sábado sus encuentros con Juan Pablo II. Recordó su primera visita ad limina, como obispo auxiliar, en el 78. "Me cogió por los hombros como diciendo: adelante, hay que llevar a la Iglesia por caminos de testimonio apostólico, de compromiso misionero, con esperanza, con entusiasmo… Me dejó muy impresionado".

En una entrevista con la Cadena Cope, el cardenal afirmó que “desde el punto de vista teológico, y que vale para cualquier beato, este anuncio supone que tenemos la certeza de que pertenece ya a la comunión de los santos y que puede interceder por nosotros, y que su vida es ejemplar. Esa es la sustancia teológica de cualquiera de estos acontecimientos. Se trate de quien se trate: desde la persona más sencilla y menos conocida del mundo hasta del Papa. Pero dicho esto, cualquier beato tiene su personalidad, su especial significación con respecto al presente y futuro de la Iglesia, y en este caso la personalidad del que va a ser declarado beato es de una magnitud espiritual e histórica absolutamente singular”.

Rouco resalta la dimensión de Juan Pablo II com "una especie de gran misionero de la Iglesia, como Pablo, como Pedro; eso dominó todo su pontificado. Y también las relaciones personales con nosotros, conmigo. En una medida que no fue excesiva; tuve muchas ocasiones de verle, pero no vivía con él, no estaba en Roma. Pero donde más noté esto fue en todo lo relacionado con la preparación y desarrollo de la IV Jornada Mundial de la Juventud de Santiago de Compostela, en el año 89. Ahí es donde se veía al Papa testigo de Cristo queriendo llevar a la Iglesia y a sus jóvenes por esa experiencia de Cristo que salva y que hay que dar la vida en un mundo complejo y difícil”.

Ratzinger en el papado de Juan Pablo II

El presidente de la Conferencia Episcopal Española considera "evidente" la continuidad entre el Pontificado de Juan Pablo II y el de Benedicto XVI “en la línea doctrinal y de gran pastoral, y espiritual; incluso en los grandes temas del diálogo fe y razón, de la evangelización del mundo contemporáneo, empezando por la vieja Europa, y continuando por los países de vieja tradición cristiana, hasta la forma y modo que tienen que configurarse abiertamente, con compromiso apostólico de anunciar el evangelio más allá de esa frontera de lo cristiano y lo católico milenario: hay una coincidencia completa. Es que tampoco el Pontificado de Juan Pablo II se puede explicar sin el Cardenal Ratzinger. Despachaban todos los sábados, todas las semanas. Yo creo que fue la persona, aparte de los que convivían con él, que tuvo una relación más directa y más personal con Juan Pablo II”.

Expresó que el anuncio de esta beatificación en el mismo año en que se va a celebrar la Jornada Mundial de la Juventud en España “es de una providencia increíble. Nos emociona, nos desborda y nos coloca ante unas responsabilidades a las que tenemos que dar una aceptación que nos salga desde lo más hondo del corazón y de la vocación que hemos recibido. Cada uno desde la suya. Hay que mojarse”, concluyó Rouco.

“Somos
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