Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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Diócesis

El episcopado al completo expresó su cercanía al Papa en La Almudena. Las palabras de Rouco provocaron un prolongado aplauso

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El episcopado español al completo participó este miércoles en una solemne misa de acción de gracias por el 5º aniversario del pontificado de Benedicto XVI. En su homilía, Rouco denunció cómo "el poder del mal arrecia con inusitada fuerza contra su venerable persona". Las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal arrancaron un sentido y prolongado aplauso en una Catedral de la Almudena repleta de fieles.

En su homilía, el cardenal Rouco explicó que los obispos españoles se reunieron en esa celebración “como signo de comunión con quien es principio de unidad de toda la Iglesia y en señal de gratitud por su generosa e infatigable entrega a la Iglesia. Con esta celebración eucarística queremos unirnos a él, junto con nuestras respectivas iglesias, y expresarle nuestra adhesión incondicional y nuestro filial y entrañable afecto”. El arzobispo de Madrid recordó que "los ataques a Pedro son también ataques a la Iglesia. Por ello, al mismo tiempo que agradecemos a Cristo su compasión por concedernos un pastor bueno y humilde, nos apiñamos en torno a él, para decirle: No estás sólo, Santo Padre, la Iglesia te sostiene”. “Pedro es, ciertamente, el don del resucitado a la Iglesia para que se sienta acompañada, pastoreada, compadecida y alentada en su peregrinación. Para que fuera así, para que Pedro tuviera compasión con la Iglesia, hasta dar la vida por ella, Cristo se compadeció, en primer lugar, de él y le pidió que confesara su amor a quien, presumiendo amarle, le negó tres veces”. Por eso, añadió, “el amor que Pedro declara a Jesús, condición para recibir el mandato supremo de pastorear a la Iglesia, expresa la compasión con que es investido quien representa al Buen Pastor que ha dado la vida por sus ovejas”.

El presidente de la Conferencia Episcopal Española celebró "la corriente de sincero afecto y de oración que ha desencadenado en tantos hijos de la Iglesia los ataques de que ha sido objeto su Padre y Pastor universal. Es la respuesta de fe al misterio que encierra el sucesor de Pedro”.

Para el cardenal, durante estos cinco años Benedicto XVI “no ha dejado de iluminar a los hombres mostrándoles el camino hacia Dios. Quizás aquí tengamos la clave, añadió, de muchas de las incomprensiones, críticas y ataques a su persona por parte de quienes consideran que Dios no tiene lugar en la ciudad terrena, que es un objeto cultural de épocas pasadas, un resto que debe ser eliminado en aras de una autonomía del hombre que pretende bastarse a sí mismo y no encender otra luz que la que dimana de su propia autosuficiencia”. “En realidad, los ataques contra la roca de Pedro pretenden minar la estabilidad de la Iglesia”.