Jueves 17/08/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

Munilla da las claves de la Nueva Evangelización a universitarios: "No se puede confundir santidad con perfeccionismo"

En su conferencia en el Colegio Mayor de la Francisco de Vitoria declaró que para ser cristiano hay que arriesgar

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Monseñor Munilla ha estado esta semana en el Colegio Mayor de la Universidad Francisco de Vitoria.               El objetivo del obispo de San Sabastián fue poner sobre la mesa si la fe se puede vivir en la Universidad. 


A punto de acabar el Año de la Fe, José Ignacio Munilla ofreció cuatro claves para vivir la Nueva Evangelización. No existen fórmulas secretas para llevar a Dios a las personas pero este obispo, con su experiencia con los jóvenes y las personas propone en primer lugar vivir con autenticidad en un mundo en el que lo que se valora mucho la falsedad y el engaño. Munilla apunta que se buscan ideales auténticos: “alguien que crea en lo que dice, que dice lo que piensa y que piensa lo que dice”. Munilla dice que para ser auténtico  hay que valorar el ser antes que el hacer: “La nueva Evangelización empieza por vivir empieza por vivir en presencia de Dios y preocuparse por lo que Él piensa de mí” explicó el obispo.

A raíz de esta autenticidad Munilla propone recuperar la conciencia de pecado. D. José Ignacio dejó claro que la santidad no es perfeccionismo y que ser Santo es admitir las propias debilidades. Ha condenado la tentación de bajar el nivel de nuestros ideales al ver que no controlamos esa perfección que predicamos. “La Nueva Evangelización ha de partir de quien se siente pecador y no perfecto, de quien se siente regalado por la misericordia de Dios”. Esa misericordia es la siguiente clave para la Nueva Evangelización.

Este obispo explicó el pasado lunes que “todos tenemos carencias afectivas y que solo se puede predicar a Jesucristo bajo el signo de la misericordia”. Y para ponerlo en práctica “hay que estar dispuesto a arriesgar”. “Si se quiere ser testigo, hay que arriesgarse, no quedarse en casa”. Tranquilizó a los jóvenes en cuanto al miedo al ridículo. Insistió en que cuando uno ama limpiamente a las almas no hay ridículo. Citó al Papa Francisco en su afirmación: “prefiero una Iglesia accidentada por haber salido que una Iglesia enferma por haberse quedado en casa”. Y añadió un quinto punto: la mansedumbre. “No vamos a pelear con nadie, vamos a ser testigos del amor de Dios”.

“Somos
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