Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Diócesis

El obispo de Huesca y Jaca define el perfil de los curas que hacen falta: "Los que rezan, estudian, nunca pretenden dar lecciones, están disponibles, sanos o enfermos, con buen humor y mucho amor"

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Jesús Sanz recuerda en su carta pastoral que el motivo de la fecha elegida por el Papa para dar comienzo al Año del Sacerdote, el 19 de junio, es la cercana celebración del 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney (4 de agosto de 1859), el cura de Ars, patrono de los sacerdotes.

"Un cura, añade, que "no escribió tratados místicos ni sumas teológicas, no fue célebre por viajes misioneros ni por haber fundado una cadena de monasterios. Su virtud más eminente, fue vivir con sencillez su ser sacerdotal".

El Servicio de Información Católica publica su carta pastoral con motivo del comienzo del Año del Sacerdote declarado por Benedicto XVI. Jesús Sanz Montes define así el perfil de los sacerdotes que hacen falta: "Curas llenos de ilusión, con ganas de seguir trabajando por Dios y por los demás, cuidando todo lo que implica una vida sacerdotal por dentro y por fuera; curas que rezan, que estudian, que se dan de veras a quienes como ministros del Señor están sirviendo; que aman a la Iglesia a la que nunca pretenden dar lecciones; que están dispuestos y disponibles para lo que Dios precise y la diócesis esté necesitando de ellos. Curas muy jóvenes o tal vez con muchos años, sanos o enfermos, que dan ese testimonio sencillo y precioso de seguir en la brecha, con buen humor y mucho amor, sin poner ningún precio a su tiempo".

Sanz admite que se ha encontrado con curas "que llevan una vida triste", pero sobre todo con curas llenos de ilusión, "de estos curas -termina su carta- tenemos necesidad, y estos son los curas que marcan el sendero, los únicos que nos provocan la bondad en un sincero deseo de ser cristianamente buenos".