Domingo 24/09/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

Advierte que no hay que entender a Francisco “de una manera superficial”

Cañizares: “Entre el Papa Francisco y Benedicto XVI no hay ruptura sino continuidad”

El arzobispo de Valencia subraya que las imposiciones laicistas impiden el progreso del hombre

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El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, exhortó ayer en la clausura de los Cursos de Verano de la Universidad Católica de Valencia “no entender a Francisco de una manera superficial”, a la vez que destacó que “no hay ningún tipo de ruptura entre Francisco y Benedicto XVI, sino gran continuidad en ambos pontificados”.

 


El cardenal Cañizares, en la clausura de los cursos de verano de la Universidad Católica de Valencia.  El cardenal Cañizares, en la clausura de los cursos de verano de la Universidad Católica de Valencia.

“Francisco no es la ONU, no es el Papa de la caridad simplemente, como algunos pretenden vender, sino que es el Papa de la caridad de Dios, el Papa de los pobres y de la esperanza”, afirmó Cañizares, destacando en que hay que fijarse cómo celebra la Misa el Papa, en la que “entra verdaderamente en el Misterio de Dios, y el que no comprende esto entiende a este Papa de una manera muy superficial”.

Cañizares, que es el Gran Canciller de la Universidad Católica de Valencia, subrayó que, en la sociedad actual, “junto a los pobres hay muchos descartados, como es el caso de los niños y jóvenes, que hay que ayudarles en la tarea educativa porque son como aquel que bajaba por el camino de Jericó y fue asaltado y dejado en la cuneta”.

El laicismo atenta contra el hombre

Así mismo, Cañizares incidió en las consecuencias negativas que tiene el laicismo – “olvido y rechazo de Dios” – para el hombre, puesto que “no puede haber una sociedad libre, solidaria y que progrese sin Dios”.

Prescindir de Dios “quiebra interiormente las aspiraciones del ser humano y socava las bases de la convivencia y de la dignidad inviolable de las personas, y en esa ausencia de Dios se gesta la crisis moral de la actualidad, ya que quien no conoce a Dios no conoce al hombre”.

“Para el laicismo es una “intromisión abusiva” que se señalen principios morales fundamentales, la moral se presenta como una imposición, cuando en realidad es la base del bien común”, afirmó Cañizares.

En contra de una sociedad confesional

Cañizares destacó que la Iglesia no quiere una sociedad confesional, puesto que “la fe se propone, no se impone”. A la vez, el cardenal rechazó que “defender la vida humana en todas sus fases no es una imposición moral, no tampoco lo es defender que no se instrumentalice a ningún ser humano”.

“La más grande de las indigencias es la falta de Dios, sin el que el mundo es árido, abatido, sin futuro y sin salida, sin esperanza, y sólo con Dios la Tierra será verdaderamente humana”, concluyó el arzobispo de Valencia.



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