Viernes 18/08/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

Granada, Almería, Jaén y Guadix serían las diócesis

La situación de don Javier Martínez podría desencadenar cambios inminentes en el mapa episcopal de Andalucía

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El caso de pederastia en Granada y varios relevos -propiciados, en parte, por motivos generacionales- podrían reconfigurar en breve el actual mapa episcopal del sur de España.

Comunidad de obispos del sur de España. Comunidad de obispos del sur de España.

Las recientes Informaciones sobre el caso de Pederastia en Granada, cuyo secreto de sumario se levantará parcialmente después de que el próximo día 19 se realice en Madrid la última prueba pericial al testigo principal del caso, junto con una serie de denuncias añadidas sobre la situación económica de la archidiócesis de Granada, han colocado en una difícil situación al arzobispo titular de esa diócesis, monseñor Javier Martínez. No se descarta que en breves días pudiera, incluso, llegar a renunciar al ejercicio del ministerio apostólico.

Mientras, la Congregación para la Doctrina de la fe ha tomado ya algunas medidas extraordinarias sobre los sacerdotes implicados en el caso de pederastia; medidas que se han comunicado al arzobispo, quien recientemente ha estado en Roma.

Al caso de la Pederastia se suman una serie de informaciones que han llegado a la Conferencia Episcopal española y a la Santa Sede sobre la situación económica de la diócesis que, en los últimos años, ha realizado una serie de inversiones avaladas por créditos bancarios. Inversiones en sectores estratégicos para la renovación apostólica de la diócesis, como puede ser el de la formación superior universitaria, que no siempre han sido bien explicadas al conjunto de la diócesis, y que han sido aprovechadas por quienes representan una oposición férrea interna al arzobispo por razones personales. El arzobispo de Granada está sufriendo una dura campaña de desprestigio con acusaciones que se refieren a cantidades económicas de muchas cifras en las que la diócesis estaría endeudada.

Si se confirmara una nueva renuncia episcopal, que supondría una nueva vacante en una sede metropolitana que se cubriría con celeridad –similar proceso al caso de Zaragoza-, y para la que previsiblemente sería nombrado el actual arzobispo castrense monseñor Juan del Río, se iniciaría un proceso de sustituciones de obispos en las diócesis andaluzas. Proceso que tendría como segundo paso el nombramiento del obispo de Almería, monseñor Adolfo González Montes, en alguna de las sedes metropolitanas históricas, Burgos, o para la sede castrense; la renuncia por edad del obispo de Jaén y su inmediata provisión, previsiblemente por el obispo de Guadix, monseñor Ginés Beltrán; y el nombramiento de un Vicario General de una diócesis de Andalucía como obispo de Guadix. De este modo, los cambios en el mapa episcopal de Andalucía responderían a una reivindicación, desde los tiempos del cardenal Carlos Amigo, de mayor presencia de sacerdotes naturales de Andalucía en las sedes de esa Comunidad Autónoma.  

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