Lunes 21/08/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

Les da la bienvenida porque “aquí os encontraréis con buena gente"

El obispo de Alicante pide a los veraneantes que huyan “de la visión consumista” que atonta

Jesús Murgui escribe una carta para los turistas titulada “Vacaciones iluminadas por la encíclica Laudato Sí"

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El obispo de Orihuela-Alicante, Jesús Murgui, ha escrito una carta de verano para los turistas y  veraneantes titulada “Vacaciones iluminadas por la encíclica Laudato Sí”. Les da la bienvenida, les emplaza a pasarlo bien y a disfrutar de la belleza que nos ofrece nuestra tierra. 

El obispo de Orihuela-Alicante, Jesús Murgui, durante una fiesta patronal. El obispo de Orihuela-Alicante, Jesús Murgui, durante una fiesta patronal.

El obispo afirma en su carta a los turistas que “aquí os encontrareis con su buena gente, su precioso patrimonio, y con sus fiestas y tradiciones peculiares; probablemente coincidáis con personas de otros países. Estas características vacacionales me traen a la mente la temática y algunas cuestiones que el Papa Francisco plantea en su Encíclica “Laudato Sí” relacionadas con la creación y el hombre, y que someto aquí a vuestra consideración ya que aplicadas al ámbito vacacional pueden ser especialmente útiles e iluminadoras”.

En su misiva emplaza a los veraneantes a respetar “las leyes de la naturaleza y los delicados equilibrios entre los seres de este mundo. Ya desde el principio la armonía inicial fue destruida por haber pretendido el hombre ocupar el lugar de Dios, negándose a reconocerse criatura”.

Recuerda que desde entonces, nuestra “casa común”, “la hermana Tierra”, según Francisco de Asís, “clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Pensamos que somos sus propietarios y dominadores,  y que estamos autorizados a expoliarla”….”No podemos buscar solo el interés y el beneficio personal”.

Recuerda a todos los turistas que todos “estamos llamados a reconocer que los otros seres vivos tienen un valor propio ante Dios. Pero “si el ser humano «en vez de desempeñar su papel de colaborador de Dios en la obra de la creación… suplanta a Dios…provoca la rebelión de la naturaleza. El hombre, solo es un “administrador responsable” de la creación.

Por otra parte, el obispo menciona que “la ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad en su sentido más amplio”.  Y reclama, a nativos y visitantes, turistas o veraneantes…, prestar atención  y respetar las culturas locales. Para lograrlo, hay que  educar en “virtudes ecológicas”.  A ello os animo, así como a vivir nuestra cultura, por ejemplo viviendo nuestras fiestas. Riqueza especial de nuestra tierra”

Sobre las relaciones interpersonales humanas, también insiste en su carta la advertencia del Papa Francisco: “El Santo Padre, nos advierte del peligro de caer en el antropocentrismo desviado y el relativismo interesado. En efecto, cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias, y todo lo demás se vuelve relativo”. Esta lógica provoca al mismo tiempo la degradación ambiental y la degradación social”… “Es la misma lógica del usa y tira, que genera tantos residuos sólo por el deseo desordenado de consumir más de lo que realmente se necesita”. Por desgracia, estos males, también aparecen en algunos ambientes de ocio y turismo.

Vivir con sobriedad

Jesús Murgui ofrece los siguientes consejos: “Que huyamos de la visión consumista que tiende a homogeneizar y a debilitar la inmensa variedad cultural Ya que predomina una colectiva sumisión a  los reclamos comerciales y falta inventiva individual creativa. El Papa también insiste en que vivamos con sobriedad. “En realidad, quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple…

Se puede necesitar poco y vivir mucho, sobre todo cuando se es capaz de desarrollar otros placeres y se encuentra satisfacción en los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música y el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oración. La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida.

Por último recuerda no abandonar a Dios y “acudid a Misa los domingos”. 

Trabajadores del sector turístico

Para finalizar, el obispo hace mención especial en “mi  recuerdo y oración, a los trabajadores del sector turístico que, con su esfuerzo, hacen posible que los demás disfrutemos de unas hermosas vacaciones; a ellos, y a quienes mantienen los servicios públicos, gracias por todo”. 

“Somos
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