Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La tortura de la pakistaní Asia Bibi no ha terminado

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Cuando parecía que el caso de la pakistaní Asia Bibi iba a tener un desenlace feliz, con la concesión de la “gracia presidencial” a la joven cristiana, el proceso judicial seguirá su curso normal.

Las presiones por parte de grupos extremistas islámicos han frenado al presidente Zardari, de manera que el juicio se llevará a cabo. Sin embargo, las Iglesias y las organizaciones en defensa de los derechos humanos seguirán apoyando el proceso porque quieren que Asia sea declarada inocente de una vez por todas, sin mancha ni ambigüedad. Porque quieren calmar las polémicas levantadas por los extremistas islámicos y mermar su levantamiento popular.

“Seguiremos el caso hasta ganarnos la aprobación y simpatía de amplios sectores de la sociedad civil, incluyendo a muchos musulmanes”, declaró recientemente a la Agencia Fides monseñor Sebastian Shaw Sebastián, obispo auxiliar de Lahore.

El Tribunal Superior de Lahore ha confirmado que el proceso continúa debido a la solicitud en este sentido de varios abogados. La gracia sólo se puede conceder después de la celebración en tres grados de juicio. Los abogados Asia Bibi están a la espera de la fecha de la primera audiencia del nuevo proceso ante el Tribunal Superior de Lahore.

En otro orden de cosas, el pasado 28 de noviembre concluyó la visita a Pakistán del cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. El obispo auxiliar de Lahore dio las gracias al Papa por haber enviado al purpurado “para seguir de cerca nuestra situación y escuchar nuestros problemas con gran empatía”.

Monseñor Shaw puso de relieve que el cardenal Tauran elogió los esfuerzos de la Iglesia en Pakistán para construir puentes con los musulmanes de manera que crezcan la armonía y la paz en la sociedad.

También alentó a la comunidad cristiana del país en este momento crítico debido a la presión de grupos radicales islámicos y a las amenazas contra los asentamientos cristianos en Karachi. Aquí el caso del matrimonio entre un joven cristiano y una joven musulmana ha causado tensiones entre las religiones e intimidaciones contra los cristianos.

Es de hace unos días la noticia de un rico abogado musulmán que violó y mató a una cristiana de 12 años en enero de 2010, y que ha sido absuelto por un tribunal de primer grado de Lahore por falta de pruebas. El caso ha tenido resonancia a nivel internacional y se ha convertido en el símbolo de la violencia cometida contra las chicas cristianas en Pakistán.

Nunca serán suficientes los esfuerzos que se hagan por condenar estas discriminaciones e injusticias contra los cristianos. Los Estados y los ordenamientos jurídicos sociales han de reconocer, respetar y tutelar los derechos humanos.

Por Alfonso Bailly-Bailliére