Martes 17/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Latinoamericanos, africanos y asiáticos, los más numerosos

Los seminarios de Roma reciben más alumnos que nunca

La posibilidad de vivir la esencia del cristianismo, compartir experiencias con personas de diferentes países y la proximidad con la Santa Sede, motivos de la gran demanda

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Los seminarios de Roma reciben más alumnos que nunca. Así lo desvela a Religión Confidencial Julio Diéguez, rector del Colegio Eclesiástico Internacional Sedes Sapientiae. “Recibimos más peticiones de seminaristas de las que podemos admitir. Desde hace varios años las plazas, 86 en nuestro caso, se ocupan totalmente, y creo poder asegúrate que en casi todos los seminarios de Roma sucede lo mismo, aunque no tenga datos oficiales”. 

Seminaristas con el Papa Francisco. Seminaristas con el Papa Francisco.

Los obispos de todo el mundo tienen gran interés en que los futuros sacerdotes se formen en seminarios de Roma. La posibilidad de participar en el día a día de la Santa Sede, la cercanía del Papa y poder vivir plenamente la historia y la cultura cristiana, son algunos de los motivos del éxito de los seminarios de la capital italiana. 

Tampoco hay que olvidar el concepto de universalidad de estos seminarios y que facilita el contacto con compañeros de seminario de países y culturas muy diversas, algo que, según el sacerdote Julio Diéguez “enriquece a la persona y es muy valorado”.  

Latinoamérica, como señaló Guzmán Carriquiry a Religión Confidencial es el continente que más envía seminaristas a formarse en Roma. Le siguen Asia, en especial India, en donde a pesar de la minoría de cristianos, la vida de la Iglesia es muy activa, lo que ha provocado que exista un importante interés en querer fortalecer la formación de los futuros sacerdotes; China, que ve necesario la formación de los seminaristas fuera del país, ya que la mayoría se forman en seminarios clandestinos con escasos recursos. También se forman seminaristas de Vietnam y África.

“Nosotros tenemos seminaristas de más de 20 nacionalidades distintas, contamos incluso con un filipino, él único en toda Roma, y no permitimos que haya más de nueve del mismo país, con el objetivo de evitar núcleos”, declara el rector de Sedes Sapientiae a RC. 

Los seminaristas de Francisco 

Preguntado acerca de qué  ha pedido el Papa a los rectores de los diversos seminarios de Roma, Julio Diéguez declara: “Francisco quiere que los futuros sacerdotes no sean monstruos. No nos escandalicemos con esta palabra. Se refiere a que el futuro sacerdote debe ser una persona humana, con trato con las personas, sin obsesionarse en ciertos aspectos, buscando un equilibrio entre la Doctrina de la Iglesia y la vida de las personas. Otro de los aspectos en los que insiste es en el aspecto pastoral. Francisco no quiere intelectuales que elaboren teorías sobre la realidad, sin haberse enfrentado a ella”.

El proceso de selección de los seminaristas depende del propio seminario. En el Colegio Eclesiástico Internacional Sedes Sapientiae, es el propio obispo el que llama al rector para solicitar una plaza. “El obispo es quien mejor conoce al candidato y el que mejor puede ver si encaja aquí o no”, explica Diéguez.

En cambio, en otros seminarios el candidato a sacerdote debe pasar un descendimiento para ingresar al noviciado.

El rector de Sedes Sapientiae afirma que han aumentado las vocaciones y se debe a los últimos tres papas: “Juan Pablo II hizo una expansión grandiosa del cristianismo, rompiendo barreras. Por su parte, Benedicto XVI es una persona extremadamente cercana, reservada eso sí, pero una de las personas más agradables que se puede conocer en la vida. Y el Papa Francisco tiene una gran fuerza mediática”. 

En cuanto a la formación, cada seminario ofrece un plan diverso aprobado por la Santa Sede. El Colegio Eclesiástico Internacional Sedes Sapientiae hace “énfasis en la formación espiritual, que no espiritualista. Pretendemos enseñar a rezar hablando con el Señor con confianza, apertura y sencillez, con el objetivo de ayudar a crear personas acogedoras. La oración cambia a las personas, las hace comprensivas y más humanas”, explica el rector. 
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