Domingo 04/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El sacerdote no debe convertirse en un "showman" de la televisión

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"La comunicación debe favorecer la comunión en la Iglesia porque de lo contrario se convierte en protagonismo individual o, lo que es más grave, crea división. Para la evangelización no sirven los sacerdotes showman que acuden a los programas de televisión".

Así de claro fue el arzobispo Mauro Piacenza, secretario de la Congregación para el Clero, durante su intervención en la Jornada de Estudio sobre "La comunicación en la misión del sacerdote", organizada el 18 de noviembre por la Facultad de Comunicación Social Institucional de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz con motivo del Año Sacerdotal.

Según monseñor Piacenza, "el sacerdote no debe improvisar cuando usa los medios de comunicación y ni siquiera debe comunicar a sí mismo, sino dos mil años de comunión en la fe. Este mensaje solo puede ser transmitido a través de la propia existencia y vida interior".

Por su parte, el profesor John Wauck habló de cómo debe comportarse el sacerdote en las circunstancias en que se convierte en fuente informativa. En este contexto explicó que esta experiencia ofrece la posibilidad de llegar también a los no creyentes a través de medios de comunicación no católicos. También se refirió a las situaciones de comunicación de "crisis" -por ejemplo, cuando la Iglesia es atacada por algún motivo-, en las que el periodista se siente atraído por cuestiones que en otra circunstancia normal no hubieran tenido relevancia para él.

Sin embargo, apostilló, hay que tener presente que el sacerdote es un representante de la Iglesia, y no la voz de la Iglesia, que es más rica. Por este motivo, advirtió frente al peligro de que quien escucha tenga una visión estrecha y atribuya una autoridad exagerada a la voz del sacerdote. En definitiva, el sacerdote debe ser un comunicador, evitando convertirse en el centro de la atención.

En sintonía con monseñor Piacenza, don Wauck hizo hincapié en la necesidad de que el presbítero "desaparezca" para que el mensaje se perciba con claridad, para comunicar Cristo y no uno mismo a los demás.

Esta enseñanza puede servir de inspiración no sólo a los sacerdotes que se preparan para trabajar en el campo de la comunicación, sino a cualquier persona que tenga algo interesante que comunicar.

Por Alfonso Bailly-Bailliére