Domingo 11/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Un reconocimiento a los sacerdotes

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El Papa agradece y elogia la entrega de los sacerdotes que deben afrontar grandes sacrificios para atender a sus feligreses dispersos, en los lugares en los que no hay ministros sagrados.

En un videomensaje a los participantes en el retiro internacional que se celebra en el santuario de Ars (Francia) hasta el 3 de octubre, Benedicto XVI recuerda cuál es la función propia del sacerdote: el servicio a los hombres y la donación de la vida divina por medio de los sacramentos, sobre todo el de la Penitencia y de la Eucaristía.

Tomando pie del tema de los ejercicios espirituales, "La alegría de ser sacerdote", el Santo Padre anima a los presbíteros a que convenzan a quienes no conciben que Dios sea Amor puro a que vale la pena vivir la vida y que Cristo es quien da su sentido porque ama a todos.

Benedicto XVI se dirige de modo especial a los sacerdotes que tienen que atender varias parroquias, como sucede habitualmente en muchos pueblos que carecen de ellos, y que no se ahorran esfuerzos por celebrar los sacramentos en sus diferentes comunidades. Es más, asegura el reconocimiento de la Iglesia, al tiempo que les insta a seguir rezando para que haya más vocaciones jóvenes y crezca el número de los que puedan recoger la cosecha de sus campos.

El mensaje se hace más personal y directo sobre todo cuando invita a los sacerdotes a pensar con satisfacción en el gran número de misas que han celebrado o celebrarán, así como en las innumerables absoluciones que han dado y que darán. Obrando así, asegura el Papa, "percibiréis la fecundidad infinita del sacramento del Orden".

Consciente del valor incalculable del sacerdocio, el Santo Padre afirma que nada podrá reemplazar jamás el ministerio presbiteral en el corazón de la Iglesia, y para que nadie se olvide recuerda que los que han recibido la vocación sacerdotal son el testimonio vivo del poder de Dios en la debilidad de los seres humanos.

 

Por Alfonso Bailly-Bailliére