Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

De cada cien personas perseguidas en el mundo, setenta y cinco son cristianos

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En Irak se ha llegado a la “caza al hombre”. Esta frase la pronunció hace un par de días el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Franco Frattini, en una entrevista. El Papa le agradeció el lunes pasado sus esfuerzos para que un grupo de católicos, recientemente heridos en Bagdad, hayan podido ser acogidos prontamente en Italia.

Los iraquíes acogidos y atendidos en el Policlínico Gemelli de Roma son veintiséis: dieciséis mujeres, tres niños y siete hombres. Viajaron en avión desde Bagdad junto a veintiún familiares.

Frattini, que es prácticamente el único ministro que se ha preocupado hasta ahora de hacer lo posible para que la matanza de católicos en Irak no quede relegada al olvido, ha asegurado su intención de viajar dentro de pocos días al país para hablar con el gobierno “sobre esta situación inaceptable”.

“Nadie puede ser discriminado y perseguido por su fe. Esto vale para los cristianos, porque como todos sabemos, por desgracia, de cada 100 personas perseguidas en el mundo, 75 son cristianos". Palabras del jefe de la diplomacia de un país europeo, que además de mostrar su solidaridad con el Papa, trata de hacerse eco de esta triste situación, quizá también con la esperanza de que algún “colega” más, con voz y con voto, se una a la causa en defensa de la dignidad de los cristianos perseguidos.

No menos preocupante es la situación de los cristianos en Pakistán, a menudo víctimas de violencia y persecución. Como en el caso de Irak, a las voces de Benedicto XVI y de los obispos del país, se han unido más bien pocos. Si bien es verdad, que en el caso de la iraniana Sakineh y ahora de la pakistaní Bibi, la opinión pública se moviliza, quizá por tratarse de mujeres.

Benedicto XVI ha asegurado que reza por Bibi y por sus familiares, y ha pedido que se la libere. Como se sabe, hay innumerables casos de personas encarceladas, acusadas de blasfemia y que en muchos casos se prueba que los gestos y las declaraciones, las palabras, no están relacionadas con la blasfemia, también según la ley actual. El Papa reza asimismo por cuantos se encuentran en situaciones análogas, para que se respeten totalmente su dignidad humana y sus derechos fundamentales.

Por Alfonso Bailly-Bailliére