Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Crónica de Roma

Un paso para el diálogo con los lefebvrianos

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

La publicación del documento papal con el que se otorga un nuevo estatus a la Comisión Pontificia "Ecclesia Dei", asociándola a la Congregación para la Doctrina de la Fe, es inminente. Para la Santa Sede esta es, sin duda, la premisa para comenzar el diálogo con los responsables de la Fraternidad San Pío X con el fin de lograr aclarar las cuestiones doctrinales y disciplinarias que siguen abiertas.

 

Al tratarse de temas de naturaleza esencialmente doctrinal -conciernen sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas- es lógico que Benedicto XVI haya querido que la “Ecclesia Dei” esté vinculada estrechamente a partir de ahora al dicasterio del que fue prefecto entre 1981 y 2005, la Congregación para la Doctrina de la Fe.

 

La Pontificia Comisión "Ecclesia Dei" fue instituida por Juan Pablo II en 1988, tras el gesto cismático de las ordenaciones episcopales ilegítimas realizadas por el arzobispo Marcel Lefebvre en Econe (Suiza).

 

La finalidad de la Comisión siempre ha sido la de colaborar con los obispos, los dicasterios de la Curia Romana y otros ambientes interesados para facilitar la plena comunión eclesial de los comunidades y personas, hasta ahora, de alguna manera, ligados a la Fraternidad fundada por monseñor Lefebvre.

 

En una reciente entrevista, el superior general de la Fraternidad San Pío X, monseñor Bernard Fellay, refiriéndose a las ordenaciones anunciadas de varios sacerdotes y diáconos en Suiza, Alemania y Estados Unidos en los próximos días, opinaba que el Vaticano ahora "no tiene problemas fundamentales" con ellas, aunque reconocía que nuevas excomuniones podrían "poner en peligro todo" y hacer fracasar los diálogos de la Fraternidad con la Congregación para la Doctrina de la Fe.

 

Sin embargo, con la nota de ayer, la Santa Sede ha advertido a los lefebvrianos de que esas ordenaciones son ilegítimas, aunque la nueva fase de diálogo con Roma, que debería comenzar después del verano, no parece que se vaya a interrumpir.

 

Es de esperar que se aclaren definitivamente las cuestiones doctrinales y disciplinares para que cambie la situación jurídica de la Fraternidad y pueda gozar de reconocimiento canónico en la Iglesia católica.

 

Por Alfonso Bailly-Bailliére (Roma)