Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El milagro de la Iglesia en Vietnam

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De la persecución al florecimiento. Del 22 de junio al 4 de julio, los obispos de Vietnam se encuentran en Roma, en el marco de la visita quinquenal “ad limina”. Es una Iglesia nacida hace cinco siglos, marcada por el testimonio de tantos fieles que padecieron persecuciones y violencia por anunciar el Evangelio, a la que hoy la participación activa de los laicos y el considerable incremento del número de vocaciones sacerdotales y religiosas le han conferido una gran vitalidad.

Monseñor Pierre Nguyen Van Nhon, obispo de Ðà Lat, y presidente de la Conferencia Episcopal de Vietnam, explica que esta iglesia ha sufrido las divisiones que han afligido al país en los últimos decenios. Sin embargo, poco a poco avanza en el diálogo con las instituciones estatales, como lo confirman las visitas periódicas de las delegaciones de la Santa Sede, la última en febrero pasado.

El Evangelio de Cristo fue sembrado en aquella tierra en 1533. La jerarquía vietnamita se instituyó en 1960, en un tiempo en el que el país estaba políticamente dividido. Solo en 1980, tras la reunificación de las dos partes del país, nació la Conferencia episcopal de todo Vietnam.

El presidente de la Conferencia Episcopal destaca la visita, en 1980, de la delegación de la Santa Sede bajo la guía del cardenal Roger Etchegaray, que marcó históricamente a la Iglesia de Cristo en Vietnam, porque a partir de entonces la Santa Sede envía casi cada año una delegación para dialogar con el gobierno y visitar las diócesis.

Además, reconoce que la visita de una delegación de la Santa Sede en marzo de 2007, guiada por Mons. Pietro Parolín, subsecretario para las Relaciones con los Estados, y el significativo encuentro de enero del mismo año entre el primer ministro vietnamita y Benedicto XVI, en el Vaticano, han supuesto un motivo de esperanza que conforta la fe del pueblo cristiano.

El obispo de Ðà Lat afirma que esta visita ha contribuido a mejorar las relaciones entre el Estado y la Iglesia, y los obispos vietnamitas esperan que en un futuro próximo dichas relaciones diplomáticas puedan ser una realidad. “Para nosotros -dice- sería un signo visible del Papa y de la Iglesia universal en el seno de nuestro país. Por otra parte, la presencia permanente de la Santa Sede facilitaría los encuentros y el diálogo con las autoridades civiles en vista del testimonio de la caridad de la buena nueva de Cristo en nuestro país”.

La mayoría de la población vietnamita profesa la religión budista, debido a la influencia china. La Iglesia católica mantiene buenas relaciones con las religiones y confesiones presentes en el país, de tal manera que no se dan tensiones entre ellas, ni entre quienes las profesan. Según Mons. Pierre Nguyen Van Nhon, existe un sentimiento de “compasión” mutua entre los vietnamitas que practican una religión -sea budista, católica, protestante o cualquier otra- dado que comparten casi las mismas dificultades y las mismas esperanzas.

Por lo que respecta a las vocaciones sacerdotales, el presidente de la Conferencia Episcopal vietnamita afirma que existen unos mil seminaristas, sin contar los propedéuticos. Y de los laicos, destaca su amor a la Iglesia y el respeto a la jerarquía. “Los jóvenes ocupan un puesto importante en las parroquias y en las diferentes actividades pastorales. Hay unos 50.000 catequistas, todos voluntarios. Cuando uno se pregunta por qué en Vietnam hay tantas vocaciones, la respuesta es: “gracias a la familia”. Porque la familia vietnamita es un apoyo, es ya un pre-seminario”.

El sábado, durante el encuentro con los obispos vietnamitas, el Santo Padre dijo que, con motivo del cincuenta aniversario de la erección de la jerarquía episcopal -en 2010-, el pueblo de Dios debía dar gracias por el don de la fe, que “fue acogido generosamente, vivido y testimoniado por muchos mártires, que quisieron proclamar la verdad y la universalidad de la fe en Dios”.

 

Por Alfonso Bailly-Bailliére