Martes 19/09/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Mercedes De La Torre

El legado de la enfermedad de Juan Pablo II

A pocos días de la canonización del Papa Juan Pablo II, quien padeció una larga enfermedad, es interesante escuchar la voz de los médicos que siguieron de cerca a Karol Wojtyla y la huella que ha dejado también.

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Rodolfo Proietti fue el coordinador del equipo de médicos que atendió a Juan Pablo II en las dos últimas ocasiones que estuvo internado en el hospital romano Gemelli intervino en una iniciativa para periodistas organizada por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma.


De este modo, Proietti me ha resaltado -en una anterior conversación que tuvimos- la humanidad de Juan Pablo II y su capacidad de “testimoniar con los hechos” también con su enfermedad, el médico asegura que el Papa polaco “era un hombre que mostraba su pensamiento con los hechos” y gracias a sus acciones fue “comprendido inmediatamente” en el sufrimiento durante sus últimos años de Pontificado.


De hecho, este médico italiano quien estuvo muy cerca del próximo Papa santo ha revelado que a pesar de que sus condiciones de salud empeoraban, él “quería saber absolutamente todo y quería tener la última palabra” en sus tratamientos y ha remarcado que mantuvo la lucidez hasta que entró en agonía los últimos dos días de vida.


Al respecto ha revelado que en una ocasión el grupo de doctores no querían darlo de alta del Gemelli y buscaban que se quedara algunos días más en caso que su salud empeorase, a pesar de ello, Juan Pablo II afirmó “cuando voy a casa lo decido yo” y los médicos preguntaron “¿cuándo Santidad?” y él contestó “mañana” y así fue… por otro lado, Proietti ha resaltado la docilidad del Papa polaco porque de todos modos dijo que sí la mayoría de las veces.


De hecho, el médico ha confiado que lo que más le preocupaba a Wojtyla de ser sometido a la traqueotomía era su gran interés por “continuar a comunicar con los otros” porque  “él quería recomenzar lo más pronto posible su trabajo pastoral”.


Por último, Rodolfo Proietti ha destacado uno de los aspectos que le ha impresionado más de tener a Juan Pablo II como paciente y que fue “su relación con los enfermos y con los familiares de los enfermos” y ha recordado que en las distintas ocasiones que estuvo internado en el Gemelli realizaba visitas sobre todo en la sección pediátrica, oncología pediátrica:


“Yo veía en la mirada de los padres verdaderamente iluminarse una gran esperanza. Estoy seguro que ellos lo veían ya como un santo y se abandonaban a él” ha indicado. “Lo sentían como uno de ellos porque era un hombre que sufría, sabía que era un enfermo como ellos, y esto lo hacía aún más cercano, era verdaderamente venerado. Si uno veía esas miradas comprendía cuál era la relación entre estas personas y él”, ha concluido.


@mercedesdelat


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