Domingo 04/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Cinco laicos de reconocida experiencia económica-financiera

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Ettore Gotti Tedeschi, máximo responsable del Banco de Santander en Italia desde 1992, ha sido nombrado presidente del banco del Vaticano IOR (Instituto para las Obras de Religión) por la Comisión cardenalicia de vigilancia.

La Comisión cardenalicia de vigilancia del IOR, que preside el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, nombró también al banquero alemán Ronaldo Hermann Schmitz vicepresidente, y miembros al economista español Manuel Soto Serrano, que pertenece a la ejecutiva del Banco de Santander y repite en el puesto; al italiano Giovanni De Censis, presidente del banco italiano Credito Valtellinese; y a Carl Anderson, Caballero Supremo de los Caballeros de Colón.

Según la prensa italiana, el motivo principal del cambio de guardia no es la actual crisis financiera, que también afecta a su balance, sino la duración del mandato del anterior presidente del Consejo de Superintendencia, Angelo Caloia, que llevaba al frente del banco veinte años. Desde hace tiempo se pensaba en renovar a sus miembros, que deben ser cinco laicos de reconocida experiencia económica-financiera.

A diferencia de la Santa Sede, el mal llamado "Banco Vaticano" (porque en realidad no se trata de un banco en el sentido propio de la palabra, ya que no concede créditos), no publica su balance consolidado anual, de modo que es muy difícil, por no decir imposible, saber cómo van sus cuentas. Sus responsables aseguran que son muy prudentes en la gestión de las finanzas.

Por lo poco que ha filtrado la prensa, se puede saber que el IOR, ente central de la Iglesia, tiene un patrimonio estimado en cinco mil millones de euros y unas cincuenta cuentas corrientes reservadas a empleados vaticanos, a eclesiásticos y a un reducido numero de entes privados.

Sus intereses medios anuales oscilan entre el 4 y el 12 por ciento, y al no existir impuestos dentro del Estado Vaticano, se trata de rendimientos netos. Por lo que respecta a los beneficios, no van a sus accionistas, sino que se entregan a actividades religiosas y de caridad.

El nuevo presidente del IOR, editorialista de L'Osservatore Romano y profesor de la Universidad católica de Milán, dijo que Benedicto XVI merecería el premio nobel en Economía por su última encíclica “Caritas in veritate”.

Alfonso Bailly-Bailliére