Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La humildad y el coraje de Benedicto XVI desarman al pueblo británico

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Concluido el viaje apostólico de Benedicto XVI al Reino Unido, es el momento de trazar un breve balance, que ha sido muy, muy positivo. El temor por las contestaciones anunciadas y por el clima enrarecido, que parte de la opinión pública británica profetizó, presagiaban un viaje delicado y difícil.

Sin embargo, el Papa desarmó a todos con su simpatía, humildad, bondad y afecto. Desde el principio dijo que no había nada que temer, refiriéndose a la alarma de un posible atentado, que al final se quedó en nada. Un rumor se convirtió en noticia de primera página. Parecía como si la opinión pública británica se hubiera confabulado en un primer momento para desviar la atención sobre Benedicto XVI y evitar que tuviera demasiado eco lo que estaban diciendo.

En ese tira y afloja, la valentía del Papa al tomar la iniciativa y afrontar todos los argumentos, comenzando por los más problemáticos y dolorosos para la Iglesia católica (véase sobre todo el caso de los abusos sexuales por parte de sacerdotes y religiosos), hicieron rendirse a los más críticos.

El pontífice no solo habló con los periodistas en el vuelo de ida sobre este tema, sino también en un par de discursos. Además se encontró en la nunciatura apostólica de Londres con cinco víctimas y posteriormente con un grupo de profesionales y responsables de la protección de los niños en ámbitos eclesiales.

Llama la atención el profundo interés con el que mucha gente -no solo los católicos- escuchó lo que el Papa dijo en este viaje, así como el entusiasmo y participación en las celebraciones litúrgicas. Los lugares que recorrió en papamóvil estaban abarrotados de gente ansiosa de ver al pontífice.

Por último, es digno de resaltar la profesionalidad de los medios de comunicación, como la BBC, que emitió 15 horas en directo –aunque no todos los programas fueran positivos- y la cobertura de los principales diarios. A ello habría que añadir el hecho de que los lectores hayan privilegiado en los cuatro días de viaje al Reino Unido las noticias relacionadas con el Papa.

Los británicos se rindieron ante Benedicto XVI porque consiguió conquistarles con su corazón, con su cercanía y con la humildad que le caracteriza.

Por Alfonso Bailly-Bailliére