Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Crónica de Roma

La extraordinaria apertura de horizontes de este pontificado

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

El Papa acaba de anunciar la celebración de un Sínodo de Obispos para Oriente Medio del 10 al 24 de octubre de 2010, en el que se abordará el estado de la Iglesia católica en esa región y las posibilidades de paz, un tema que preocupa enormemente al Papa.

Convocando este sínodo especial, cuyo tema es: "La Iglesia católica en Oriente Medio: comunión y testimonio”, el Santo Padre desea trasladar a los ojos del mundo el patrimonio de fe heroica de tantas comunidades cristianas de Oriente Medio, a menudo expuestas al riesgo del martirio.

Tras la carta del Papa a los católicos chinos (mayo de 2007) y mientras se está trabajando en la preparación de un viaje apostólico a Vietnam –uno de los pocos países a los que no pudo ir Juan Pablo II– el sínodo para Oriente Medio confirma la extraordinaria apertura de horizontes de este pontificado. Desmiente lo que muchos han calificado de demasiado “occidental” o “europeo”.

Ya con motivo de la Navidad de 2006, en un mensaje dirigido a los cristianos de Oriente Medio, Benedicto XVI había llamado la atención ante las noticias dramáticas relacionadas con la violencia en Irak y el éxodo de los cristianos de Tierra Santa. En aquella ocasión, como en tantas otras –sobre todo en los mensajes pascuales–, el Papa había invitado a la Iglesia a no dejarles solos.

Junto a las dificultades contingentes que viven actualmente los cristianos de aquella región, existe otro aspecto que preocupa al Papa: la convicción de que la historia vivida por la Iglesia en los primeros siglos es una experiencia crucial a redescubrir. Durante su peregrinación a Tierra Santa en mayo pasado, dijo concretamente que el tesoro vivo de las tradiciones de las Iglesias orientales enriquece a la Iglesia universal y nunca debe ser entendido como simple objeto que hay que custodiar pasivamente.

Otro tema que formará parte de la agenda sinodal y del que Benedicto XVI ha hablado en tantas ocasiones es el de la libertad religiosa, por la presencia de miles de migrantes cristianos en los países del Golfo procedentes del sudeste asiático. En este contexto, los patriarcas que se encontraron con el Papa el sábado pasado en Castelgandolfo mencionaron el tema de la jurisdicción eclesiástica de Kuwait y los emiratos árabes del Golfo.

En estos años pasados, el Papa ha realizado gestos muy importantes, recibiendo al rey de Arabia Saudí y al emir de Bahrein, y haciendo hincapié muchas veces en la importancia de que en esos países se respete el derecho a la libertad religiosa. Seguro que éste será uno de los temas principales del debate de los patriarcas y arzobispos mayores católicos de las Iglesias orientales que se reunan en el Vaticano en octubre de 2010.

Alfonso Bailly-Bailliére