Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La regla 'una diócesis, un cardenal elector' (y otro consistorio a la vista)

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Benedicto XVI podría anunciar otro consistorio dentro de un año o como mucho de dos, teniendo en cuenta que en 2011 cumplirán 80 años diez purpurados y en 2012 trece, sin contar los posibles fallecimientos. De este modo, el Papa podría “completar” el trabajo iniciado con el anuncio del miércoles y definir el Colegio de Cardenales.

Desde hace unos meses coleteaba en el aire el próximo consistorio, teniendo en cuenta que el anterior tuvo lugar hace tres años, en noviembre de 2007. Sin embargo, algunos candidatos no han podido ser satisfechos. Esto obedece a que se haya aplicado, quizá de manera más rígida que en el pasado, la regla de que cada diócesis cuenta con sólo un cardenal que puede participar en el cónclave.

Por eso se entiende que Florencia, Turín, Nueva York, Toledo y Baltimore no hayan tenido un cardenal. Aunque en un principio se podría haber hecho una excepción para monseñor Betori, actual arzobispo de Florencia, cuyo predecesor es el cardenal Antonelli, jefe de un dicasterio vaticano, y con monseñor Braulio Rodríguez, arzobispo de Toledo, teniendo en cuenta que el cardenal Cañizares preside una congregación de la Curia Romana.

Por lo visto tras el anuncio del consistorio, es evidente la cantidad de cardenales europeos y sobre todo italianos (ocho de veinte). Por otro lado, es lógico que el Papa haya querido “premiar” al continente africano, donde –junto con América- crecen continuamente los católicos. Y es palpable el esfuerzo de una jerarquía que en medio de dramas y contradicciones a menudo trabaja en condiciones desesperadas.

También es interesante observar que dos de los cardenales africanos son “eméritos”, es decir, ya no encabezan diócesis, pero se consideran, sin embargo, con capacidad para influir en la elección de un futuro Papa si se presenta la ocasión.

De todos modos, según el vaticanista Marco Tosatti, las especulaciones geográficas relativas a un futuro cónclave no tienen gran importancia. Si bien es verdad que otros ocho cardenales italianos se unirán a los actuales coetáneos, no se puede deducir de ello que el próximo Papa tenga muchas probabilidades de ser italiano. De hecho, concluye Tossati, había muchos en los cónclaves que eligieron a Juan Pablo II (polaco) y a Benedicto XVI (alemán). La historia nos enseña que no es así.

Por Alfonso Bailly-Bailliére