Miércoles 18/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Mercedes De la Torre

Las diferentes líneas eclesiales en la discusión sobre la pastoral familiar

Surgen también dentro de la Iglesia diferentes interpretaciones acerca la consulta propuesta por el Papa Francisco sobre los aspectos ‘problemáticos’ que se abordarán durante el próximo Sínodo sobre la familia.

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En concreto, uno de los miembros del g8 vaticano, el cardenal alemán Reinhard Marx habría asegurado -según indicó Andrea Tornielli- que “Roma quiere una discusión amplia en toda la Iglesia” en vista de la preparación del Sínodo extraordinario de 2014 y la asamblea sinodal ordinaria de 2015.

También el arzobispo de Mónaco de Baviera habría dicho la semana pasada durante la Conferencia Episcopal de Frisinga -según precisó el vaticanista italiano- que el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el arzobispo Gerhard L. Müller  “no puede acabar con la discusión” sobre el tema de los divorciados que se han vuelto a casar al referirse a este reciente artículo publicado en L’Osservatore Romano.

Por último, el cardenal Marx habría destacado que es inadecuado hablar sobre el divorcio simplemente como un “fracaso moral”, planteamiento que se coloca en la línea del Papa Francisco.

Interesante notar que en esta reunión de los obispos bávaros se reunieron los pastores alemanes de Mónaco, Passau, Augusra, Bamberga, Würzburg, Eichstätt, Speyer y Regensburg y éste último fue recibido en audiencia privada por el Papa Francisco el lunes 11 de noviembre por lo que algunos consideran que en el encuentro abordaron también este tema. 

Por su parte, el secretario de la próxima Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, el cardenal Peter Erdo destacó recientemente que la Iglesia no pondrá en discusión los temas de la ley natural pero aseguró que sí es relevante “saber la conciencia entre los fieles” porque el Sínodo tiene un interés pastoral y se dirige a evangelizar a la familia.

Sin embargo, en la diversidad de opiniones al interno de la Iglesia, hay algunos que pueden calificar esta discusión previa como “arriesgada” porque implica abordar “ciertos temas” en los que hay confusión y heridas -incluso entre los fieles practicantes- por lo que prefieren no abrir “demasiado” este cuestionario. Una interpretación que, sin duda, no va en la línea del Obispo de Roma y que podría empobrecer la consulta previa al encuentro sinodal.

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