Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La desgraciada frase del cardenal Kasper

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Pocas horas antes de la partida del Papa para el Reino Unido, donde ayer fue recibido con todos los honores en Edimburgo, se desató una nueva polémica. Por desgracia, nos hemos acostumbrado a este tipo de incidentes cada vez que el pontífice realiza un viaje apostólico.

Esta vez, sin embargo, la controversia ha surgido a raíz de las declaraciones del cardenal Walter Kasper a la revista alemana “Focus, que desataron una ola de críticas en medios de comunicación británicos, en vísperas del de por sí delicado viaje al Reino Unido, al que el cardenal emérito no irá, por motivos de salud, según el padre Lombardi.

El purpurado, que acaba de dejar el cargo de presidencia del Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, dijo que “cuando se aterriza en Heathrow (Londres), a veces se tiene la impresión de desembarcar en un país del tercer mundo”.

La “desgraciada” frase de Kasper tardó pocos minutos en llegar al Reino Unido. Bastó, como siempre, que un periodista lo notara para hacerla circular por la red. Obviamente, la expresión del cardenal alemán no hace referencia a las estructuras del aeropuerto, ni a la eficiencia de los británicos, sino al hecho de que en Londres hay muchos inmigrantes.

“El pensamiento del cardenal Kasper -según se apresuró a aclarar el director de la oficina de prensa de la Santa Sede- no tiene ninguna intención negativa o de menor aprecio por el Reino Unido”.

Según el padre Lombardi, “se pretende hacer referencia al hecho de que desde la llegada al aeropuerto de Londres -como sucede en tantas grandes metrópolis del mundo de hoy, pero en Londres en particular por el papel singular desempeñado en el tiempo por la capital del Reino Unido- te das cuenta desde el principio de que estás en un país en el que existen tantas realidades humanas de las más diversas proveniencias y condiciones. Una realidad cosmopolita, un crisol de la humanidad de hoy, con sus diversidades y sus problemas”.

Como suele suceder, tras las primeras palabras pronunciadas por el Papa en el Reino Unido se desinflará la polémica y la atención de la opinión pública se dirigirá hacia otra dirección.

Por Alfonso Bailly-Bailliére