Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La cuestión de Dios a debate

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Filósofos, científicos y artistas de varios países, hombres y mujeres de orientación y de religiones distintas, se encontrarán del 10 al 12 de diciembre en Roma para hablar de Dios. La iniciativa, promovida por el Comité para el Proyecto Cultural, presidido por el cardenal Camillo Ruini, ex presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, tiene como tema: “Dios hoy. Con Él o sin Él cambia todo”.

El evento está estrechamente relacionado con el mensaje que Benedicto XVI lanzó a los obispos italianos el pasado 10 de marzo, cuando hizo hincapié en la urgencia de “hacer que Dios esté presente en este mundo y abrir a los seres humanos el acceso al Creador".

Entre quienes intervendrán en las sesiones de estos días figuran Robert Spaemann, el filósofo alemán que ha dedicado sus ensayos a la cuestión de Dios; Roger Scruton, periodista, escritor, filósofo, profesor en el Instituto de Ciencias Psicológicas de Virginia (EE.UU.), Rémi Brague, profesor de Filosofía Arabe en la Sorbona de París y en la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich.

También ofrecerán sus reflexiones Antonio Paolucci, director de los Museos Vaticanos; Denis Alexander, Biólogo molecular y Director del “Faraday Institute” para la Ciencia y la Religión en el St Edmund’s College de Cambridge (Inglaterra); George Coyne, ex director del Observatorio Astronómico Vaticano; Robert Scheider, escritor y dramaturgo; Martin Nowak, docente de Matemáticas y Biología en la Universidad de Harvard y muchos otros más.

Los participantes hablarán de Dios desde diversas perspectivas: “Dios en la música”; “Dios y la violencia”, de "Creación y evolución", así como de "Dios en el cine y en la televisión"; "Dios y las ciencias" y “Dios en la belleza".

El cardenal Ruini, promotor del congreso, aseguró en la presentación que la cuestión de Dios “no es exclusiva de Occidente. El lenguaje científico es siempre más universal y, en consecuencia, universaliza también la propia negación de Dios. Por este motivo -explicó-, Occidente tiene una deuda frente al mundo entero: no remover, sino clarificar para sí mismo, las razones de la fe en Dios. Sólo así estará en condiciones de dialogar también con las distintas culturas, principalmente las de Asia, y de no cerrarse en sí".

Por Alfonso Bailly-Bailliére