Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La crisis económica tiene sus raíces en la caída de la natalidad

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El origen de la verdadera crisis económica es la caída de la natalidad en los países occidentales. No es la primera vez que el banquero italiano y presidente del Instituto para las Obras de Religión -el mal llamado Banco Vaticano- Ettore Gotti Tedeschi, lo recuerda a economistas y jefes de Estado y de gobierno.

El crecimiento de la población se ha estancado y en el mundo occidental hay una media de dos hijos por pareja; en España el porcentaje es menor aún. “Esto -admite Gotti en una reciente entrevista- ha supuesto un cambio profundo en la estructura de la sociedad”.

“En vez de estimular a las familias y a la sociedad a volver a creer en el futuro y a tener hijos, hemos dejado de tener hijos y se ha creado un contexto económico negativo, de decrecimiento. Si disminuyen los nacimientos -subraya- hay menos personas jóvenes que entran en el mundo del trabajo productivamente y existen muchas más personas ancianas que salen del sistema productivo y se convierten en un coste para la colectividad”.

El banquero italiano afirma que muchos gobernantes no quieren reconocer esta cruda realidad y siguen haciendo campañas para disminuir los nacimientos. Al envejecer la población a un ritmo considerable se encuentran además con el grave problema de tener que hacer frente al aumento de costes sociales, sanitarios, etc, y no se pueden disminuir más los impuestos.

Según el presidente del IOR, “los bancos y las finanzas no son los causantes de la crisis actual. Estos han agravado la crisis en sus orígenes, tratando de contrarrestar los problemas que se habían creado anteriormente, es decir, la caída del desarrollo económico, que se ha intentado camuflar por medio de instrumentos financieros”.

Con un cierto tono polémico, Gotti Tedeschi subraya que “más que de los banqueros, la responsabilidad ha sido sobre todo de algunos gobernantes, que han estimulado, apoyado y justificado aquella expansión del crédito que se utilizó para sostener un nivel de crecimiento que al final se revelado ficticio”.

Por Alfonso Bailly-Bailliére