Miércoles 07/12/2016. Actualizado 16:49h

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Crónica de Roma

Un gesto de cortesía (sin precedentes) de Isabel II al Papa

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Ya se aproxima la fecha del viaje de Benedicto XVI al Reino Unido y la buena noticia es que la Reina Isabel II ha pedido a su marido el príncipe Felipe que vaya a recibir al Papa al aeropuerto de Edimburgo el próximo 16 de septiembre.

Se trata de un gesto de cortesía insólito, sin precedentes, ya que ningún miembro de la familia real suele acoger personalmente a los jefes de Estado a su llegada a Gran Bretaña. Nada más bajar del avión, el Papa se dirigirá al palacio real de Holyroodhouse, donde encontrará cara a cara a la reina.

Como dijimos hace unos días, los recientes sondeos mostraban que la mayoría de los británicos no se opone al viaje; era más bien indiferente. La impresión es que las tensiones y polémicas generadas por unos pocos -hay un grupo de ateos militantes que ha expresado su deseo de que se arreste al Papa por “crímenes contra la humanidad”; lo nunca visto- y las protestas anunciadas se quedarán en nada o casi nada.

En el Vaticano hay quien piensa que cuanta más leña se eche al fuego -sobre todo mediante intervenciones en la prensa y en programas de televisión antes y durante el viaje papal- más éxito tendrá en cuanto a frutos que madurarán en los próximos años. El mismo efecto positivo se ha percibido en innumerables ocasiones, como la peregrinación a Tierra Santa en mayo de 2009 o el viaje a Turquía en noviembre de 2006.

Es cierto que existe el peligro de que la atención de la opinión pública se centre en argumentos generadores de polémica (caso de abusos sexuales por parte del clero, homosexualidad, etc) y que se acabe ignorando el resto de lo que diga el Papa o se saque de contexto alguna expresión para poderle criticar a tumba abierta.

En fin, habrá que usar las armas apropiadas para defenderse, aunque sería mejor no tener que hacerlo y llevar la iniciativa en la medida de lo posible. Somos optimistas de cara al viaje apostólico de Benedicto XVI al Reino Unido. Al final será un éxito.

Por Alfonso Bailly-Bailliére