Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Crónica de Roma

Las consecuencias políticas de la dimisión del director de "Avvenire"

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

La dimisión irrevocable de Dino Boffo, tras quince años al frente del periódico "Avvenire", de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), ha causado gran sorpresa en Italia y en el Vaticano.

Todo comenzó hace una semana, cuando el periódico "Il Giornale", de la familia del primer ministro italiano Silvio Berlusconi, comenzó a publicar durísimos artículos con los que ha destapado un antiguo proceso por actos deshonestos en el que habría -lo escribo en incondicional porque no existe la certeza- estado implicado Boffo.

El pasado jueves, el mismo Boffo, que también era director de "Sat 2000", canal televisivo católico italiano, y de "RadioInblu", red radiofónica católica, envió una carta de dimisión al cardenal Bagnasco, presidente de la CEI, quien le manifestó su pesar por esta decisión irrevocable y su "cercanía y apoyo en la prueba, convencido de que su servicio a la Iglesia y a la comunidad civil no serán vanos".

El hasta ahora director de "Avvenire", en los artículos publicados en su periódico y en la carta con la que presentó su renuncia al cardenal Bagnasco, asegura su inocencia e insiste en que las acusaciones de "Il Giornale" son inventadas.

En su comunicado, el cardenal Bagnasco confirma a Boffo "personalmente y en nombre de todo el episcopado la profunda gratitud por el compromiso demostrado en muchos años con competencia, rigor y pasión, en el cumplimiento de un encargo tan precioso para la vida de la Iglesia y de la sociedad italiana".

Por su parte, Boffo considera que los ataques contra su persona se deben al hecho de que "Avvenire" es una voz independiente de un "poder laicista". Y en este sentido se pregunta qué futuro de libertad y responsabilidad existe para nuestra información si se actúa de este modo contra un periodista honesto e independiente.

"Avvenire" criticó en las semanas pasadas la vida personal de Silvio Berlusconi, pero no publicó fotos de las fiestas del primer ministro en Sardeña -como hizo El País- ni profundizó con todo tipo de detalles en presuntas historias personales con mujeres, como hizo la Repubblica.

Cuando "Il Giornale" lanzó las acusaciones sobre la vida privada de Boffo, aclaró abiertamente que lo hacía por las críticas que el director del "Avvenire" -el artículo le llamaba en el título "el super censor"-, había lanzado contra la vida privada de Berlusconi.

Muchos articulistas italianos coinciden en señalar que tras la dimisión de Boffo, el mundo católico se distanciará del centro derecha, cuyo líder es Silvio Berlusconi, y por eso el partido de la oposición -el Partido Demócrata- se está frotando las manos en vista de las próximas elecciones.

 

Por Alfonso Bailly-Bailliére