Domingo 04/12/2016. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Crónica de Roma

El cardenal Herranz comenta la visita del Papa a España

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

La visita del Papa a España ha sido “extremamente positiva”, asegura en una entrevista a L’Osservatore Romano el cardenal Julián Herranz, que acompañó al Papa a Santiago y a Barcelona el pasado fin de semana.

“España –afirma el purpurado cordobés- se ha enriquecido en esta visita con el cariño y sobre todo con el magisterio de Benedicto XVI. Conocemos bien la capacidad del Papa para ofrecer la profundidad de su enseñanza con una inteligibilidad extraordinaria y en España dijo las cosas justas en el momento justo”.

Refiriéndose al tipo de discurso que se desarrolló entre España y el Papa, el cardenal español señala que “si, como en este caso, sigue insistiendo en la armonía entre la ciencia y la fe” es porque el mundo lo necesita. “Tampoco es la primera vez que habla sobre el desafío del secularismo; de hecho España, como toda Europa, está inundada por una ola de secularismo difícil de negar. Por tanto, es mejor confrontarse partiendo del presupuesto de que el diálogo es siempre posible”.

Al preguntarle por qué cree que el Santo Padre ha elegido precisamente la visita a España para hacer hincapié en estos conceptos, el purpurado señala que aunque el Papa hablaba a España, porque estaba allí, “sería simplista negar la dimensión europea de sus discursos”. Al ejercer su ministerio, “el pontífice está por encima de los sistemas políticos; está de la parte del Señor, de la vida y de todos los que defienden los valores absolutos, objetivos, que se oponen a una subjetividad que trata de convertir en leyes lo que sólo son deseos, causando muchos males”.

El cardenal Herranz, ex presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, deja claro frente a los que “ven” polémicas donde no las hay, que el magisterio papal “es siempre constructivo, nunca es polémico”. En Santiago de Compostela, el pontífice “se dirigió a Europa, como hizo Juan Pablo II antes de él. Y, al igual que el Papa polaco, también habló de las raíces cristianas de Europa”. En la Sagrada Familia resaltó “la dignidad de la familia natural, célula fundamental de la sociedad, como siempre se dice, y no sólo para España, aunque es evidente que la familia en España también atraviesa un período muy crítico”.

Frente a las dudas de la víspera del viaje sobre la acogida al Papa en la Barcelona laica y secularizada, el purpurado asegura que el hecho de que todo haya sido muy positivo, “no fue una sorpresa para mí. Sé que en lo profundo de su alma, los españoles tienen fe”. En este contexto manifiesta su alegría por haber constado que la mayoría de los presentes eran jóvenes. “Esto significa que se dirigen al Papa para apagar el hambre y la sed de ideales que advierten, cansados de una cultura que sólo ofrece paraísos terrenales que no satisfacen sus deseos de aspirar a cosas más grandes. En el Papa Ratzinger ven a una persona capaz de inyectarles el entusiasmo de la vida”.

Por Alfonso Bailly-Bailliére