Martes 17/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El blindaje de Georg

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El pasado viernes Benedicto XVI sorprendió con el doble nombramiento de su secretario personal Georg Gänswein como Prefecto de la Casa Pontificia y arzobispo de Urbisaglia. Un hecho inédito en la historia de la Iglesia.

El único precedente parecido fue el nombramiento del secretario de Juan Pablo II, Stanislaw Dziwisz, como Prefecto Adjunto de la Casa Pontificia, cargo que compartía con James Harvey, ahora cardenal y arcipreste de la Basílica de San Pablo Extramuros. Una decisión que fue duramente criticada porque aumentaba el poder del secretario del Papa. Algo que se reafirmó más aún, si cabe, cuando fue creado monseñor Dziwisz fue nombrado cardenal en el primer consistorio de Benedicto XVI, casi un año después de la muerte de Juan Pablo II.

La historia se repite, pero la situación de Georg Gänswein es incluso mejor, ya que ocupa un cargo aún mayor que el de Dziwisz ya que es Prefecto de la Casa Pontificia. A partir de ahora además de ayudar al Papa también se encargará de controlar el acceso a las audiencias y encuentros con Benedicto XVI, por lo que Gänswein pasa a ser el principal contacto para las relaciones entre el Papa y la curia y también con el mundo exterior.

Gänswein que hasta ahora era prelado de honor, es decir, un título meramente honorífico dentro del Vaticano, y a pesar de que no dejaba de ser el secretario del Papa y de su cercanía con el Santo Padre, tenía por encima en rango y cargo a obispos, arzobispos y cardenales. Por lo que este nombramiento refuerza su posición dentro de los revueltos muros vaticanos.

Refuerza también su posición de especial confianza en el movido apartamento papal tras la traición del caso vatileaks, y estrecha el círculo de las personas más cercanas al Papa en uno de los momentos más fuertes de la historia reciente de la Iglesia y tras el que, con más o menos relación se produjeron algunos cambios -como la reestructuración de la Familia Pontificia- y la internacionalización de la Curia con el último consistorio, además de dar mayor importancia a la comunicación, con la creación del puesto de Consejero de Comunicación y el borrón y cuenta nueva -más o menos acertado- en la presidencia del IOR.

Un nombramiento que se rumoreaba en el Vaticano desde hace meses, pero que nadie se imaginaba que se llevaría a cabo con tanta rapidez y sobre todo con tanta fuerza porque el cargo de Prefecto de la Casa Pontificia le otorga mucho más poder en las cercanías del Papa y por lo tanto también dentro de los muros vaticanos.

@blancaruizanton

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