Viernes 02/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Un balance positivo en este tramo de pontificado

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El 2009 se cierra con un balance positivo en este tramo del quinto año de pontificado de Benedicto XVI. Su decisión de abrir las puertas de la Iglesia católica a los anglicanos y el levantamiento de la excomunión a los obispos ordenados por monseñor Lefebvre serán difíciles de olvidar.

Al dirigirse a los miembros de la Curia Romana con motivo del tradicional encuentro pre-navideño, el Papa dijo que para él, el año que termina ha estado en gran parte bajo el signo de África. Primero viajó a Camerún y Angola en marzo, y después, en octubre, presidió en el Vaticano el Sínodo para este continente.

El Santo Padre denunció la corrupción y lamentó que el continente negro sufra de manera desproporcionada hambre, pobreza y enfermedades. Sin embargo, la atención de la opinión pública acabó centrándose prácticamente en la polémica generada por la tergiversación de las palabras del Papa sobre el sida y el uso del preservativo, cuando en realidad lo que dijo es que esta pandemia se vence con “una humanización de la sexualidad y nuevas formas de conducta”.

Su decisión de levantar la excomunión a los cuatro obispos “lefebvrianos”, se vio enturbiada por las declaraciones de uno de los prelados, Richard Williamson, que negó el holocausto judío, poniendo en pie de guerra a la comunidad judía internacional y obligando al Papa a salir en primera persona a condenar la shoah y el régimen nazi.

Con la publicación de la Constitución Apostólica “Anglicanorum coetibus”, la Santa Sede quiso responder a las numerosas peticiones de grupos de ministros y fieles anglicanos de diversas partes del mundo, que desean entrar en la comunión plena y visible con la Iglesia Católica. La presencia de clérigos casados no supondrá, sin embargo, un cambio en la disciplina de la Iglesia Católica sobre el mantenimiento del celibato sacerdotal.

En mayo, el Papa peregrinó a Tierra Santa. La primera etapa fue Jordania, donde por segunda vez pisó una mezquita, en Amman. En Israel condenó sin paliativos el holocausto y pidió combatir el antisemitismo. En Belén apoyó el derecho de los palestinos a un “Estado soberano, seguro, en paz con sus vecinos y con las fronteras reconocidas internacionalmente”.

El tercer viaje apostólico del año fue a la República Checa, donde defendió las raíces cristianas de Europa y denunció el intento de marginar el cristianismo de la vida pública europea bajo el pretexto de que es “dañino” para la sociedad.

Antes de las vacaciones de julio en la montaña –donde tuvo un leve percance al romperse la muñeca derecha, de la que fue operado con éxito–, el Papa publicó su tercera encíclica, de carácter social: “Caritas in veritate”. El banquero y actual presidente del Instituto para las Obras de Religión, el mal llamado “Banco del Vaticano”, sugirió que deberían dar el Premio Nobel de Economía a Benedicto XVI, ya que según él, “nadie ha aclarado como el Papa lo que el hombre económico ha de hacer por la economía”.

El año 2009 no terminó del mejor modo para el Papa: durante la procesión de ingreso de la Misa del Gallo en la basílica de San Pedro, una persona perturbada superó la barrera de contención y consiguió alcanzar al Santo Padre aferrándose al palio, haciéndole perder el equilibrio y resbalar. Pero gracias a Dios, este hecho no tuvo consecuencias serias para Benedicto XVI.

 

Alfonso Bailly-Bailliére