Domingo 21/12/2014. Actualizado 01:00h

Crónica de Roma

El Vaticano denuncia a una revista satírica por difamación

Con la difamación no se juega. Por eso el Vaticano ha emprendido acciones legales contra la revista satírica alemana 'Titanic' por una portada y una contraportada difamatorias, hirientes y, sobre todo, de muy mal gusto y peor humor.

El sustituto de la Secretaría de Estado, monseñor Angelo Becciu, número tres del Vaticano, ha enviado una carta a la revista satírica 'Titanic' en la que les informa de que se han emprendido acciones legales por medio de un abogado alemán que dará los pasos necesarios en este caso de violación de los derechos de imagen de la persona del Papa.

Después de esta reacción, la revista ha publicado una copia de esta carta en su página en internet y ha oscurecido la portada y la contraportada en cuestión y no podrán reproducirla en la edición impresa. Parece que no se esperaban una respuesta así por parte del Vaticano y que podían reírse en la cara de cualquiera sin que pasara nada. Pero ahora serán ellos los que pasen por tribunales.

La portada era un fotomontaje que reproducía al Papa con una gran mancha amarillenta a la altura de la entrepierna y escrito: "Aleluya en el Vaticano: Encontrada la pérdida". A que en alemán se hace referencia al juego de palabras con "undichte Stelle" que significa "encontrada la fuga" y también "encontrado el cuervo". Poca imaginación, peor gusto.

Leo Fisher, director de la revista, se ha justificado diciendo que se trata de un malentendido ya que el Papa es un gran aficionado a la Fanta de naranja y que la mancha con la que se le representa es de esta bebida. "En la foto el Papa está festejando el fin del caso vatileaks y por la euforia se ha manchado la sotana con esta bebida", asegura Fisher.

Quizás les haya pillado por sorpresa a los editores de la revista alemana que seguramente no se esperaban una respuesta tan rápida y contundente, pero es que el Vaticano ya está cansado de las bromas sin gracia y de los usos de la imagen del Papa de carácter difamatorio. Por eso, el Vaticano ha aprendido de sus enemigos y por eso responde a los ataques con la misma moneda porque con la difamación no se juega y menos con la persona e imagen del Papa.

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