Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

The New York Times sigue a lo suyo

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La publicación de las normas actualizadas sobre los delitos más graves, que fueron publicadas el pasado jueves por la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha tenido un eco bastante positivo en la opinión pública, a excepción de algún periódico como el New York Times. Según este medio, las nuevas normas equiparan la ordenación sacerdotal de mujeres con la pedofilia. En realidad, están en el mismo documento, pero no están el mismo nivel, ni tienen la misma gravedad.

La explicación del “promotor de justicia” de la Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Charles J. Scicluna, cuya tarea es investigar los llamados “delicta graviora”, los delitos que la Iglesia católica considera en absoluto los más graves, que incluyen los cometidos por miembros del clero, fue clave para comprender el alcance del texto.

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, explica que con la publicación de estas normas, la Iglesia ha dado un paso importante, porque afronta la cuestión con respuestas duraderas y que tienen un gran impacto.

Aunque la Iglesia católica tiene sus propias normas, respeta las leyes civiles de los diversos países, como cualquier ciudadano, también en lo que concierne a los delitos de abuso. Si entre las novedades no se hace referencia a la colaboración con las autoridades civiles, sin embargo, en la “Guía para la comprensión de los procedimientos”, publicada en el sitio web de la Santa Sede, se indica que deben seguirse siempre las disposiciones de la ley civil en materia de información de delitos a las autoridades competentes.

Por otra parte, el padre Lombardi destaca que gracias al impulso de Benedicto XVI existe un compromiso de formación del clero y del personal que trabaja en las instituciones relacionadas con la Iglesia, de información y prevención, de atención a las victimas.

La Congregación para la Doctrina de la Fe trata de ofrecer a los obispos de todo el mundo las directrices e indicaciones necesarias para afrontar el problema de los abusos sexuales de menores por parte de miembros del clero. “Esta nueva ley es importantísima, pero sabemos bien que nuestro compromiso por un testimonio más evangélico y puro debe ser de larga duración”, concluye el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Por Alfonso Bailly-Bailliére